¿UN MUNDO SIN FILOSOFÍA? O ¿UNA FILOSOFÍA SIN MUNDO? / II
Alfonszo Rubio Delgado
Segunda parte:
Uno de los filósofos a los que me referí paginas arriba es Jaques Derrida. Este filósofo afrofrances se propone ampliar la filosofía del sofista Gorgias. Éste en su “tercera tesis sostiene que la palabra no comunica mas que sonidos. Mediante el lenguaje no transmitimos colores, sabores, tamaños etc. sino solamente sonidos. Y al igual que la vista no ve sonidos, el oído no oye los colores. Con ello pone de manifiesto el divorcio existente entre signo y significado y destaca la imposibilidad de transmitir la realidad mediante la palabra”.1 Luego, el destacado discípulo de Gorgias dice que “si bien el signo jamás puede ser una unidad, tampoco se le puede considerar como una diferencia perfecta de significante y significado. En realidad, sucede que ni la diferencia entre ambos, ni la ausencia o en todo caso la presencia “diferida” del significado, se presentan jamás en estado puro.” 2 Esto significa que la realidad se puede reducir a palabras. Esto es que las cosas reales son palabras para el gorgiano. Derrida. Continúa diciendo que “este fenómeno es explicable porque ni uno ni otro puede ser una realidad única.” Esto es que la realidad se ve empaquetada en dos conceptos retóricos “significante y significado. Luego nos dice el filósofo que siempre han de sobrevivir juntos, por eso significante y significado persisten a lo largo del tiempo. Su obligada asociación, claro está, repercute materialmente sobre ambos. Puede decirse que la presencia de cada uno “marca” al otro y viceversa. Pero gracias a este marcaje recíproco en el seno de las prácticas significativas habituales, los significantes designan los significados.” Es obvio que de no sobrevenir esta mutua entalladura la significación sería de nuevo imposible. De modo que tanto el significante como el significado han de ser impuros a la fuerza, y en consecuencia ni la unidad ni la diferencia jamás podrán ser perfectas. En suma, las palabras adquieren sentido a través de los conceptos y estos de las palabras porque tanto palabras como conceptos participan en un complejo entramado histórico de diferencias, ausencias y “presencias diferidas” que, por otra parte, nunca ha llegado a darse en estado puro. La consecuencia más importante es que la palabra plena ni ha existido ni existirá jamás. Es decir que el anhelo de un signo que sea plenamente descriptivo o de un lenguaje que se adecue sin fisuras a la realidad se revela un sueño imposible”.3
Es importante destacar que Jaques Derrida confunde, pues, a la realidad con palabras, con conceptos, en concreto con el “significante y el significado”. Pretende hacer una separación entre realidad y lenguaje. Cual si el lenguaje fuese una entidad separada de la realidad o separable de la misma. Lenguaje y realidad son como el agua y al aceite. No se pueden mezclar. Pero cuando se agitan en un mismo espacio, dado el movimiento, las crestas y los valles de uno se adaptan a las hendiduras o puntas del otro. Pero la “convivencia “solo puede ser superficial. Nunca podrán ser mezcladas. Por tanto, para todo filósofo que quiera contemplar la realidad con el cristal derrideano, estará vedada la riqueza que el mundo de los objetos reales trae consigo. Pues el reducto gramatical derrideano impide interpretar la realidad en su conjunto. Para Derrida la realidad está sujeta a las palabras. De ninguna manara objetos ajenos a la retórica. Luego el paquete diseñado por el filósofo citado, le da a los términos un lugar preponderante en la interpretación filosófica. De manera que la realidad en su conjunto se ve rebasada por el lenguaje. Este no es tomado como una parte
1.-Gorgias. (ca-485/388 a.C) Hist.
2 Derrida, Jaques. Diccionario electrónico de filosofía. Editorial Herder.
3 ibidem.
de aquella. Sino quemas bien la realidad es tomada como parte del lenguaje. En la filosofía de Derrida no existen abordajes reales. Su famosa “desconstrucción” se da con base en la retórica. Siempre apartándose de la realidad concreta lo más que le es posible. Su mundo es retórico y su filosofía evasiva. De ninguna manera le apuesta a aclarar los conceptos sino a enturbiarlos y a hacerlos lo más oscuro posible. Esto es “deconstruirlos”. Así tenemos un concepto derrideano llamado “la differance” que según el traductor del texto tiene la misma variación que el concepto de diferencia. Dice Derrida “ya se ha hecho necesario señalar que la diferencia no es, no existe, no es un ser presente (on), cualquiera que este sea; y se nos llevará a señalar también todo lo que no es, es decir, todo; y en consecuencia que no tiene ni existencia ni esencia.
4 Esta diferencia, como él la nombra, se da entre dos letras. Y es el espacio existente entre las dos. Nos presenta a la diferencia como más antigua, importante y trascendente que el mismo ser. Aunque lejos de explicar lo que es el “ser”, al enfrentarlo lo evade y prefiere explicar de forma amplia lo que no es. A fin de que, explicar lo que no es y darle preponderancia, le resulta más cómodo que enfrentar al ser real y quitarle el velo. Parece que el filósofo citado copia la idea del “tao te king” en el cual se sostiene que el espacio vacío de la olla es más importante que la estructura cerámica de la misma. Pero la Filosofía occidental tiene sus propias exigencias. Es decir, primero muéstrame al ser en cuanto ser. El espacio en el que el ser tiene lugar, será menos difícil explicarlo.
Paul Ricoeur, es un filósofo de las ciencias sociales.
4 Derrida Jaques. (différance) Marges de la philosophie, Paris, Minuit, 1972. pag. 42
BIBLIOGRAFÍA.
Derrida, Jaques. TIEMPO DE UNA TESIS. Deconstrucción E implicaciones conceptuales. Proyecto, A, Ediciones, Barcelona,1997.111 pgs.
Jaques Derrida. Marges de la philosophie. Paris, Minuit,1972.
El Tao Te King. Editorial Sirio, Barcelona 1997.
Diccionario de Filosofía. Editorial Herder, Barcelona. 2002.




