¡Pobre México…!

¡Pobre México!

Alfonszo Rubio Delgado

 

Desde que nos estrenamos como país, hemos sufrido acoso. Primero como caja chica del rey en turno del imperio español. Después, como reserva barata de mano de obra e inagotables recursos de los bárbaros gringos, mismos que ya nos tienen tomada la medida. Desde siempre, como país, hemos tenido que colaborar con ellos. Manejados a voluntad, a la fuerza o de forma tramposa, siempre hemos tenido que acceder, adoptando la forma que se nos indica.

Siempre sumisos a lo que el poder gringo decide. Desvergonzados, seguros de su amplio dominio sobre nuestra nación, opinan sin el menor escrúpulo. “A México, se le domina, controlando a su presidente”. De esa forma y de acuerdo con ese ritual ya degradado de la “democracia”, también impuesta por aquellos para el manoseo, nos controlan. Que, en última instancia, también a ellos, les mueve los hilos una fuerza un tanto a las sombras, pero efectiva. A través de ella, ocurre ese manoseo hacia los mexicanos.

El modo en que nos han manejado es el siguiente: Para no aparecer en escena y no despertar sospechas, envían sus emisarios cada periodo de elecciones. Esos individuos, de forma un tanto altanera despectiva y poco amable, ofrecen la presidencia de la república al candidato con más alta puntuación en las encuestas. Igual lo hacen con el segundo o el tercero. De la misma forma, les pasan una lista de sus condiciones. Mismas que se deben cumplir a cabalidad. A riesgo de perder la vida si no se cumple.

Así, el millón de mexicanos destruido por el presidentito anterior, indudablemente, fue parte del trato que aceptó ese risueñito para acceder a la presidencia. De la misma forma sabotean la economía mexicana. Esto para que al llegar los embates gringos actuales, los mexicanos no tuviésemos de dónde echar mano para defendernos de las actuales agresiones.

Empobrecidos al máximo, liderados por una extranjera que insiste en dividirnos y continuar repartiendo y destruyendo el tesoro nacional, empobreciéndonos, debilitándonos con pésimos servicios de salud y desatando y apoyando a los criminales. Regalando nuestras reservas a países cuyas causas, parecen perdidas, pues se han mantenido desde hace mucho tiempo, vegetando. Consumiendo mas recursos de los que producen y sumidos en la indigencia. Y con un tufo surgido de la leyenda, en la que sus formas organizativas le ganaron cierto respeto a nivel mundial. Pero, dado su anquilosamiento, ya no le queda, sino la mano extendida, sin producir algo que valga la pena.

¿Que ya estamos hartos de ser explotados por el imperio? No cabe duda. ¿Que hay otra forma de organización más justa? También es cierto. ¿Que hay que hacer algo para liberarnos del yugo? Verdad incuestionable. Pero de la forma en que somos manejados, ni ellos ni nosotros. Con “mexicanos” infiltrados, como ésos que “gobiernan”, la desesperación extrema, está asegurada.

Hemos llegado a puntos de inflexión en que estamos a expensas de lo que ocurra con el “Jesús en la boca” y sí, esperando la justicia divina. Esperando que nos corran de nuestro país en cualquier rato. Nuestras “autoridades”, nos han hincado de forma incondicional ante el extranjero. Están por abrirles la puerta para que dispongan de todo lo que nos queda. Y claro, eso ya está pactado desde que la señora con “a” aceptó ser presidente de ¡aquellos a los que se les asigna un precio!

¡Saludos amig@s!