Narcoviolencia y narcoestado, ¿de Teuchitlán al Mundial? (II)

Por Román Munguía Huato

El 6 de marzo la presidenta Sheinbaum, en Guadalajara, realizó una reunión con su gabinete de seguridad y declaró que “estamos aquí para decirles a todos los jaliscienses que estamos trabajando juntos por la paz y seguridad de los habitantes de la entidad”. Aunque en realidad la reunión fue para que el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, expusiera que el Mundial de futbol a realizarse en junio será blindado con casi 100 mil efectivos como parte del Plan Kukulkán. Queda claro que la prioridad política no es la protección ciudadana, sino proteger el negocio multimillonario de la FIFA y los socios empresarios.

5. El operativo militar: Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum, en su mañanera “informativa” del 4 de marzo, asegura que la decisión de realizar el operativo para la detención del Mencho fue del Gobierno Federal, “una decisión soberana y responsable”, y no por la presión del gobierno de Estados Unidos, lo cierto es que la decisión fundamental fue del propio Donald Trump. En enero de este año, Trump exigió a Sheinbaum el desmantelamiento de la protección política que tienen los cárteles, amenazando con invadir con tropas militares o fuerzas especiales la frontera mexicana. En definitiva, hubo un ultimátum de Trump a Sheinbaum: ¡O te sometes o te invado! Además, el gobierno de Estados Unidos tiene una larga lista de operadores y políticos que han dado o dan protección a la mafia mexicana, y eso está haciendo temblar a políticos de las altas esferas gubernamentales. Entonces, la dimensión política prevaleció para dar luz verde al operativo instrumentado prácticamente por los altos mandos militares, en el que participaron asesores militares del Pentágono a través del Comando Norte y su brazo operativo: Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticártel (JIATF-CC, por sus siglas en inglés).

A finales de febrero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se atribuyó el mérito del operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), presentándolo como un éxito directo de su estrategia de seguridad. Aunque es cierto que la coordinación logística del operativo en Tapalpa recayó en la responsabilidad de los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la decisión política corresponde a Washington.

Según la versión del secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla Trejo, un grupo de la Inteligencia Militar Central siguió el 20 de febrero a un “hombre de confianza” de una pareja de Oseguera Cervantes, que llevó a esa mujer a Tapalpa para reunirse con el líder del CJNG. Los militares organizaron una operación con grupos especiales de operaciones por tierra y aire, que incluyó seis helicópteros. El grupo terrestre, continuó el secretario, llegó al lugar para detener al narcotraficante, pero su cuerpo de seguridad abrió fuego de inmediato. “Realmente fue un ataque muy violento el que realizó el personal de la delincuencia organizada”, aseguró.

Al repeler el fuego, el Ejército abatió a ocho miembros del CJNG. “El Mencho” y parte de sus hombres intentaron huir a una zona boscosa. “Lo ubicaron entre la maleza. Ellos abrieron fuego contra las fuerzas especiales”, dijo el general. Oseguera Cervantes fue alcanzado por el fuego del Ejército, al igual que dos de sus escoltas, quienes resultaron “gravemente heridos”. Fueron trasladados en un helicóptero hacia una instalación militar en Jalisco, pero “murieron en el trayecto”, aseguró Trevilla Trejo.

Trump está desesperado por ganar en noviembre próximo las elecciones intermedias en la Cámara de Representantes y el Senado, por lo que la escalada bélica en Medio Oriente, lo sucedido en Venezuela, al igual que las amenazas a Cuba, forman parte de una estrategia de campaña. Es ahí donde entra su intención principal de aparecer como quien logra detener la amenaza migratoria con el ICE y resolver el problema del tráfico del fentanilo y su consumo letal.

Por supuesto, está incluida la cuestión política de limpiar cualquier amenaza “terrorista” que obstaculice el gran negocio del Mundial de futbol, especialmente en México. Desde hace buen tiempo, Trump viene afirmando que los grupos del crimen organizado y narcotraficantes son asociaciones terroristas, lo cual es muy cierto. Colocó a la organización criminal mexicana entre “las cinco organizaciones criminales más peligrosas del mundo”. Pero si algo sabemos es que Estados Unidos, su gobierno imperialista, es el más grande Estado terrorista de la historia moderna desde 1945; de ahí su apoyo económico, político y militar al sionismo genocida en Gaza y la actual conflagración bélica contra Irán y Líbano.

Más aún, la mayoría del armamento de los cárteles mexicanos proviene de Estados Unidos, de su industria fabricante de armas de fuego (pistolas, rifles y escopetas), que obtuvo en 2025 ganancias arriba de 91 mil millones de dólares anuales, empleando casi 400 mil operarios.

6. El cártel más poderoso: El Cártel Jalisco Nueva Generación representa la fase superior del narcocapitalismo mexicano. Es una organización criminal que creció a la sombra del Estado, como tantas otras, con base en redes de complicidad y protección para la impunidad. Como todo grupo mafioso, el CJNG tiene su propia historia, una verdadera historia sanguinaria y terrorista desde 2007 hasta el presente. Dentro de los principales grupos de narcos sobresale el de Jalisco por su poderío económico y su estructura paramilitar. Se le considera el cártel más peligroso de México.

En febrero del año pasado, el gobierno de Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, señalaba a seis organizaciones narcotraficantes como grupos terroristas: Cártel de Sinaloa (CDS), Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noroeste (CDN), Cártel del Golfo (CDG), Nueva Familia Michoacana (LNFM) y Cárteles Unidos (CU). Desde entonces todos están en la mira de este gobierno, y el que ha sufrido el golpe más fuerte es el de la Nueva Generación, con el abatimiento de su capo.

Se considera que el poder económico del CJNG se extiende a 40 países, según la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés, creada en 1973). Sus redes se expanden a Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica, Europa y Asia, y dispone de un ejército de casi 20 mil miembros. Inició como brazo armado bajo el nombre de Los Mata Zetas, siendo su líder El Mencho (1966–2026), hasta el 22 de febrero pasado, cuando fue asesinado. Traficó a Estados Unidos fentanilo, metanfetaminas y otros estupefacientes.

El CJNG, a diferencia de otros grupos, ha modernizado una gran estructura corporativa económico-financiera en inversiones y lavado de dinero. El funcionamiento del cártel se sustenta en “Los Cuinis”, quienes son sus operadores financieros. El poderío reside en su capacidad operativa financiera multimillonaria que abarca a más de 90 organizaciones, lo que constituye la organización delictiva criminal más grande de México, con un portafolio diversificado de negocios nacionales y multinacionales: narcotráfico al menudeo y mayoreo, robo de combustible, trata de personas, tráfico de armas (especialmente de armas estadounidenses), robo a transportistas, contrabando, fraudes inmobiliarios, lavado de dinero, actos de terrorismo, vandalismo, extorsión, tala clandestina, robo a comercios y vehículos, autogobierno penitenciario, robo a casa habitación, etcétera.

Tiene alianzas con 70 grupos nacionales para negocios mercantiles y servicios, así como con 62 grupos subordinados: bandas regionales que reciben órdenes y operan diversos negocios.

El historial delictivo del Mencho, obviamente asociado al cártel, está lleno de atrocidades criminales, lo que lo convirtió en el hombre más buscado en México y Estados Unidos.

De acuerdo con el Programa de Datos sobre Conflictos, adscrito al Departamento de Investigación sobre Paz de la Universidad de Uppsala, entre 1989 y 2024 han ocurrido en México 139 mil 762 muertes asociadas a la violencia no estatal. De ese total, en 73 mil 315 casos estuvo vinculado el CJNG, lo que equivale al 54 por ciento de todas las muertes ocurridas por delincuencia organizada, grupos subversivos y demás agentes no estatales.

Una comparativa: en la dictadura militar, el fascismo de Pinochet arrojó 3 mil víctimas; con la dictadura militar en Argentina se estima entre 30 mil víctimas entre desaparecidos y asesinados.

Según las estadísticas definitivas y preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cantidad total acumulada de homicidios registrados en México desde 1990 hasta el cierre de 2024 supera las 800 mil víctimas. El sexenio de Andrés Manuel López Obrador (diciembre de 2018–2024) ha sido calificado como el más letal en la historia reciente, acumulando más de 200 mil víctimas en ese periodo.

El gobierno estadounidense ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por su captura y el mexicano ofreció 300 millones de pesos. El nombre de Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se suma a una larga lista negra de poderosos capos de las últimas décadas, algunos muertos, otros encarcelados y otros que siguen vivos: Héctor Beltrán Leyva; Joaquín “El Chapo” Guzmán; Miguel Ángel y Omar Treviño; Mario Cárdenas Guillén; Vicente Carrillo Fuentes; los hermanos Arellano Félix; Ismael “El Mayo” Zambada; Amado Carrillo Fuentes; Rafael Caro Quintero; Miguel Ángel Félix Gallardo, entre otros.

Lee la primera parte: 

Narcoviolencia y narcoestado en el México bárbaro y su capitalismo salvaje (I)