Reinicio | Una marca contra el olvido: primera antimonumenta feminista en Honduras

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El 8 de marzo de 2026, colocamos algo más que una estructura en el espacio público.
Colocamos dignidad. Colocamos historia. Colocamos una marca contra el olvido.

Ese día, en el marco de la movilización del Día Internacional de la Mujer, levantamos la primera antimonumenta feminista en Honduras.

Mientras la instalábamos, no podía dejar de pensar en todas las historias que nos trajeron hasta aquí. En las mujeres que lucharon antes que nosotrxs, en las que denunciaron cuando el país prefería mirar hacia otro lado, y también en las mujeres LBT, en los hombres trans y en las personas con sexo femenino asignado al nacer que han resistido la violencia, la discriminación y el silencio en un país que demasiadas veces les ha negado incluso el derecho a existir con dignidad.

Esta antimonumenta nace para ellas, para nosotrxs, y también es resultado de años de lucha del movimiento feminista, que ha insistido en que la violencia contra las mujeres y contra las corporalidades que desafían el orden patriarcal no puede seguir siendo invisibilizada ni relegada al silencio.

Para las mujeres asesinadas por la violencia machista.
Para las mujeres que siguen buscando justicia.
Para las defensoras que enfrentan amenazas por levantar la voz.
Para las mujeres LBT.
Para los hombres trans y para las personas con sexo femenino asignado al nacer que han tenido que luchar por su vida, por su identidad y por su derecho a habitar este país sin miedo.

Una antimonumenta no celebra el poder. Lo cuestiona.

Es una grieta en la narrativa oficial que tantas veces ha querido borrar nuestras historias. Es un recordatorio incómodo de que la violencia existe, de que la impunidad duele y de que el pasado no puede seguir siendo desplazado del espacio público.

En Honduras, donde demasiadas veces las víctimas terminan siendo olvidadas, colocar una antimonumenta es un acto profundamente político. Es decirle al país que la vida no se negocia. Que cada nombre importa. Que cada vida arrebatada dejó una ausencia imposible de llenar.

Esta antimonumenta también tiene una historia de organización y resistencia. Cattrachas, como organización lésbica feminista, jugó un papel fundamental para que este espacio existiera. Gracias a su convicción, su persistencia y su trabajo político sostenido, hoy Honduras cuenta por primera vez con una antimonumenta feminista. Este logro no es casualidad: es el resultado de años de lucha, articulación y compromiso con la justicia, la dignidad y la visibilidad de las mujeres LBT y de todas las corporalidades que resisten al patriarcado.

Mientras la miraba terminada, entendí que no era solo metal o pintura. Era la presencia de muchas voces. Voces que durante años fueron silenciadas, ridiculizadas o invisibilizadas.
Pero hoy están ahí.

En la calle.
En la historia.
En nuestra conciencia colectiva.

Esta antimonumenta también es una forma de reclamar el espacio público. Porque las calles, las ciudades también nos pertenecen: a las mujeres LBT, a los hombres trans y a las personas con sexo femenino asignado al nacer que tantas veces han sido expulsadas de ellas por la violencia, el miedo o la discriminación.

Hoy dejamos algo claro: la lucha feminista y diversa en Honduras ya no puede ser borrada.

Esta es apenas la primera.

Pero cada vez que alguien pase frente a ella, recordará que en este país hay personas que se organizan, que resisten y que siguen luchando por un país donde vivir no sea un acto de valentía.

Y esa huella, ahora, también habita en la calle.

Alex Izán Hernández
Coordinador del Observatorio de Violencia Social y de Género
Red Lésbica Cattrachas
alexizanhn@gmail.com
www.cattrachas.org

Alex Izán Hernández
Hombre trans, defensor de derechos humanos e ingeniero infieri en Informática y Electrónica. Cuenta con experiencia en el desarrollo y aplicación de tecnologías con enfoque de género, así como en la gestión y análisis de bases de datos orientadas a la identificación de patrones de violencia. Actualmente coordina el Observatorio de Violencia Social y de Género de la Red Lésbica Cattrachas, donde se desempeña como analista de muertes violentas de personas LGBTTI y de niñas, adolescentes y mujeres, además de realizar el seguimiento y monitoreo sistemático de noticias en medios digitales. De manera paralela, ejerce funciones como técnico en tecnología dentro de la misma organización.