A raíz de la lesión de Malagón, arquero del América y uno de los candidatos para la titularidad de la selección nacional, en nado sincronizado las llamadas “vacas sagradas” del comentario deportivo de inmediato “proponen” en el arco nacional al veterano Guillermo Ochoa, quien ha militado en distintos equipos europeos, de menor relevancia, y se ha convertido en el arquero extranjero más goleado de todos los tiempos en el viejo continente.
Sin embargo, ¿por qué la insistencia de que Javier Aguirre convoque al vetusto portero? Pueden ser dos factores: el emocional y el otro el económico. Me consta, porque lo viví, que los representantes de los futbolistas ofrecen grandes cantidades de dinero para que se hable bien de sus representados con el objetivo de que los convoquen al seleccionado nacional.
En el caso de Ochoa no me extraña que tantos opinadores comenten a su favor. Hay mucho dinero en juego. Más de uno, seguramente, recibió el consabido chayote para apelar en favor del futbolista tapatío. Sin embargo, no existen argumentos objetivos y plenamente válidos para convocar al famoso Memo.
Recientemente alcanzó la cifra de 500 goles recibidos en clubes europeos tras su paso por el fútbol de Chipre, donde actualmente ha jugado 23 partidos, en total 2,100 minutos, y ha recibido 33 goles. Su primer partido, el 22 de septiembre de 2025, terminó en una derrota 5-0 ante el Omonia Nicosia.
En el Ajaccio de Francia participó en 116 partidos y recibió 186 pepinos; en el Standard de Lieja, en Bélgica, jugó en 86 encuentros y le metieron ¡113! goles; en el Salernitana de Italia intervino en 41 partidos y se comió 77 tantos; en el Granada de España militó en 39 encuentros y le metieron 82 dianas; en el AVS de Portugal estuvo en 23 partidos y recibió 45 goles; y finalmente, como ya lo mencionamos, milita en el AEL Limassol de Chipre, donde su actuación ha dejado mucho que desear.
Además, cabe hacer mención que ha vivido el descenso de categoría en tres ocasiones: con el Ajaccio (2014), el Granada (2017) y el Salernitana (2024). Como podrán notar, sus actuaciones han sido en equipos bastante mediocres. Jamás ha jugado, ni de suplente, con los grandes de Europa como el Barcelona, Chelsea, Manchester City, Real Madrid, Benfica, Arsenal, Milán o Inter de Milán.
Su participación ha sido con equipos de medio pelo y donde, por los números, jamás ha dado el ancho; por el contrario, casi en todos ha sido sustituido. Lo que sí debemos resaltar es que tiene un excelente representante que lo ha sabido vender muy bien, no sólo en los equipos sino también en los medios de información.
No obstante, tengo que admitir que varios compañeros de los medios han puesto a los “aplaudidores” en su lugar, como Luis Castillo, David Medrano, Nacho Juárez, entre otros. Ahora bien, la última palabra la tendrá el director técnico del seleccionado nacional, Javier Aguirre. Tamaño problema.




