Grandezas de la Nueva Galicia / XXXVI

Grandezas de la Nueva Galicia / XXXVI

Gabriel Michel Padilla

 

Capítulo 18 (92)

De cómo el padre Comisario dio la vuelta a lo de Michoacán y llegó a Valladolid y de allí pasó a Acámbaro

Jueves 12 de marzo de 1587

Salió el padre Comisario de Guadalajara, poco antes del día y por el mismo camino que había llevado, andadas aquellas cuatro leguas, con un frío muy recio y penoso, llegó a decir misa al convento de Tlajomulco, donde fue muy bien recibido y se detuvo todo aquel día.

Viernes 13 de marzo de 1587

Partió de madrugada de Tlajomulco, camino de Zacoalco, y dejando el camino derecho que había traído ocho días antes, tomó, por excusar las dos malas cuestas, otro llano, aunque de rodeo, y andadas tres leguas,

Acatlán, algunas lagunillas donde se crían patos,  (lagunas de Atotonilco)

llegó el sol salido, a un pueblo pequeño llamado Acatlán, de la guardianía de Zacoalco. Pasó de largo, y pasando allí junto a un arroyo, y después unas dehesas en que había mucho ganado mayor y algunas lagunillas, en las cuales se crían muchos patos llegó, andadas cuatro leguas al mismo pueblo y convento de Zacoalco donde fue recibido de los indios con una danza y muchos arcos y ramadas, puestos en ellas muchos gallardetes de paños curiosos, labrados a su modo y con tanta fiesta y regocijo como si fuera aquella la primera vez que entrara en ese pueblo, ofreciéronle melones, panales, axí, o chile verde y detúvose allí hasta la tarde.

Aquel mismo día, en la tarde, salió de Zacoalco, con un sol recísimo y andadas dos leguas de camino llano, llegó a un pueblo pequeño de aquella guardianía, llamado Cacalotlán, donde los pocos indios que en él había le salieron a recibir. Pasó adelante, y andadas otras dos leguas de camino llano y por unas ciénagas secas, llegó ya de noche al pueblo y convento de Teocuitatlán, donde fue recibido y le ofrecieron los indios panales y melones y pescado, y descansó aquella noche; padeció el padre Comisario aquella tarde  muy gran calor  y tragó mucho humo, porque en saliendo de Zacoalco halló el camino atajado y tomados los pasos, con el fuego que había pegado, de tal manera que tuvo necesidad de rodear un buen trecho, y dejando el camino ir por las sabanas y dehesas.

Sábado 14 de marzo de 1587

Salió de madrugada de Teocuitatlán, y andadas siete leguas de cuesta arriba, llegó después del mediodía al pueblo de Mazamitla, donde halló toda la gente junta y se le hizo mucha caridad; detúvose allí todo aquel día.

Domingo de pasión 15 de marzo de 1587

De Mazamitla a Xiquilpa

Dijo misa en Mazamitla, muy de mañana, uno de los compañeros; oyóla el padre Comisario con los demás padres y todos los indios del pueblo, y luego partió de allí, la vía de Xiquilpa, a donde llegó con mucho sol y muy cansado, andadas aquella seis leguas de cuesta abajo; fue muy bien recibido así de los frailes y de muchos españoles que allí se hallaron, como de los indios, los cuales tenían hechos muchos arcos y ramadas, y puestas en ella muchas banderillas como los de Zacoalco; acudieron después con sus ofrendas de pan de Castilla, huevos, plátanos y miel. Allí halló el padre Comisario a fray Francisco  Séllez, que venía de México con el duplicado de las patentes y con el decreto de la Audiencia, cerca de ellas, como atrás quedó dicho, y con otras cartas y recados de España de los prelados superiores; llevósele en su compañía hasta Valladolid, y desde allí le despachó otra vez a México a cobrar otros recados.

Nota del autor. Hasta este punto termina el relato del  paso de fray Alonso Ponce y su secretario fray Antonio de Ciudad Real por el territorio de Xalisco. Luego el padre Comisario prosiguió su viaje a los conventos de Michoacán, Puebla y México donde enfrentó muchos contratiempos, desalojos e incluso prisión por orden virreinal.