El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas natural licuado, permanece cerrado en medio de la creciente tensión en Medio Oriente, informó este viernes la Guardia Revolucionaria de Irán.
A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el cuerpo militar advirtió que cualquier embarcación que intente cruzar esta vía “se enfrentará a graves consecuencias”. Además, prohibió el tránsito de buques “hacia y desde” puertos de países aliados o enemigos por cualquier corredor marítimo de la zona.
Según la misma fuente, al menos tres buques portacontenedores de distintas nacionalidades intentaron ingresar al corredor autorizado; sin embargo, fueron obligados a retroceder tras recibir advertencias de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El cierre del estrecho ocurre en el contexto de la guerra en la región, que entra en su cuarta semana tras la escalada iniciada el pasado 28 de febrero, luego de ataques coordinados de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní. En respuesta, Teherán ha lanzado oleadas de misiles y drones contra objetivos israelíes y puntos estratégicos en el Golfo Pérsico, además de mantener un bloqueo de facto en Ormuz.
Este paso marítimo es clave para el comercio energético global, ya que por él transita aproximadamente el 20 % del petróleo y gas natural que se consume en el mundo, por lo que su cierre podría tener repercusiones en los mercados internacionales.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la ampliación hasta el 6 de abril del ultimátum para que Irán reabra el estrecho. A través de su red Truth Social, el mandatario señaló que, “a petición del Gobierno iraní”, se otorgaron 10 días adicionales antes de tomar nuevas decisiones.
Mientras tanto, Washington no descarta una posible operación terrestre en territorio iraní, lo que mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada mayor en la región.




