Por: Eduardo Esquivel Torres
Bajo la sombra de una crisis hídrica que mantiene a más de 400 colonias recibiendo lodo en sus hogares, el Gobierno de Jalisco pretende dar una solución con 15 mil millones de pesos. Sin embargo, para el investigador de la Universidad de Guadalajara, Arturo Gleason Espíndola, esta cifra no representa un plan de rescate, sino una apuesta a ciegas sin sustento científico.
Pedir miles de millones sin un estudio previo es, en términos llanos, una irresponsabilidad financiera con el dinero de los jaliscienses, señaló el académico.
La ausencia de un diagnóstico real en un sistema que colapsa por su propia obsolescencia es otro factor evidente para Arturo Gleason Espíndola.
“¿Cómo se justifica un requerimiento de 15 mil millones si no existe un diagnóstico a fondo de las 100 mil hectáreas que abarca el sistema, con sus 8,500 kilómetros de redes de distribución y múltiples tanques de regulación?”, cuestionó.
“¿Quién en su sano juicio paga una operación quirúrgica sin un diagnóstico a fondo o sin consultar varias opiniones antes?”, sentenció el investigador, quien además criticó que no existe un sustento técnico que explique por qué se solicita esa cantidad específica de dinero, “si ni siquiera se conoce el estado real del subsuelo y las conducciones”.
El especialista enfatizó que no deben autorizarse “cheques en blanco” para obras que no resultan de análisis cuidadosos ni están sustentadas científica o técnicamente. “El dinero del pueblo es de todos, no del gobierno; debe gastarse con responsabilidad”, subrayó.
Cabe mencionar que el gobernador, Pablo Lemus Navarro, plantea ejecutar diversas acciones con el recurso propuesto:
11,500 millones de pesos para un nuevo acueducto Chapala-Guadalajara, una obra que busca incrementar el abasto de agua, pero que, según el académico, ignora las fugas masivas en la red actual.
1,100 millones de pesos como medida “emergente”, aprobados por el SIAPA para la limpieza de tuberías, una acción que llega tarde para miles de usuarios que reciben agua contaminada.
La postura del investigador de la UdeG es clara: Jalisco no solo necesita recursos, sino un plan hídrico integral que atienda los problemas de fondo a corto, mediano y largo plazo.
Gastar 15 mil millones de pesos sin saber con precisión dónde se fuga el agua o por qué se contamina en la red es repetir los errores del pasado, concluyó.




