Deus Natura vs Jehová
Alfonszo Rubio Delgado
Si observamos un poco lo establecido por Jenófanes, el filósofo griego, los dioses presentados hasta ahora, han tenido un origen. Desde el panteón griego y romano hasta el nacimiento del cristianismo que sustituye a la religión judía deslindándose de ella, mostrando una nueva figura, adaptándola a los tiempos nuevos, misma que curiosamente es muy similar a hindú Krishna Cristo.
Existen quienes las relacionan, de tal forma que los relatos sobre sus respectivos orígenes, son muy similares. Ie Zeus Krishna, es decir Jesucristo, es un nombre que sugieren los eruditos sobre una de las divinísimas figuras. El caso es que, cuando nace una religión, todo se da en un ambiente muy terrenal.
Alguien del vulgo afirma, en un momento dado, haber sido tocado por la divinidad. El caldo de cultivo se presenta entre los poco instruidos de la masa. Entendámoslo. Eso también apunta a la escasa evolución. A alguien le conviene, cultivar en ese campo pues los dividendos, en los sentidos más dispares, suelen ser muy atractivos. Ello, para mentes estrechas, ambiciosas y primitivas.
Ahora bien, existe la religión judía, la de los semitas. A riesgo de parecer antípoda de ésos y, construido su relato, en donde un dios antropomorfo se le aparece a Abraham en varias ocasiones, ahí donde pretende, a petición de aquel, inmolar a su hijo Isaac. De esa manera se trata de fundamentar la veracidad de lo contenido en el relato, teniéndose por verdadero lo ahí establecido. Por cierto, cuando los discípulos de Herodoto se han dado a la tarea de verificar tales afirmaciones, no encuentran vestigios. Sin embargo, sobre esa base religiosa, que no científica, el judaísmo ha cimentado su proceder. Aparte, otras prácticas derivadas de libros como el Talmud.
Veámos ahora cómo un mito modifica las costumbres y formas de ser de un grupo social. El cristianismo ha llevado a todos los nacidos en la cultura cristiano-occidental a la pasividad, poniendo a los cristianos en modo explotación. Adaptarse a lo ordenado o dispuesto por quien posee el capital, el cristiano es mano de obra que no cuestiona. Por su parte, el judío es lo contrario: el poseedor del capital; el que, dadas sus costumbres y manera de manejar el dinero, mangonea a aquél.En ambos se establece una dinámica, cosa ya tratada en otra ocasión.
Lo que llama la atención en este caso, no es tanto esa dinámica sino a donde llevan la religión y sus ideas a las personas. En el caso de los judíos, y citando sus “sagradas” escrituras, existe lo siguiente: “las relaciones sexuales con no judíos, son como relaciones sexuales con animales” (Kethuambos 3d).
Se entiende, por la forma como se concibe a los “no judíos”, que los del resto somos animales irracionales, pues ellos se ponen en “la punta de la cadena alimenticia”, supongo. Pues quien esto escribe lo hace con gran soberbia y con mínimo conocimiento. Ellos no son estatuas. Asumo por lo que conozco, y en ello se incluye lo científico y filosófico, que todo ser humano es animal, por el hecho de moverse. “Hay que evitar a los gentiles aún mas que a los cerdos enfermos” (Oraj Jaim 57, 6a), para que no quepa duda en el lugar en que nos tienen los hijos de Jehová. Aún hay más: “Los gentiles fueron creados para servir a los judíos como. esclavos”.
De todo esto, algo me queda claro. Desde antes de ser pasado a papel, ese tipo de “principios y antivalores” ya operaban en la mente de muchos de ellos. Hay que tener mente torcida para concebir ese portento de fundamentalismo antiético. A pesar de que su libro sagrado, la Toráh, existe como principio el “no matarás”, ellos se lo pasan por el arco del triunfo cuando dicen: “La tasa de natalidad de los no judíos debe reducirse drásticamente, siempre” (Zohar ll, 4b). Todo esto nos lleva a una conclusión controversial sobre el particular: Esas ideas sólo pudieron haber surgido de una mente con problemas.
Es decir, que de tanto presentarse la endogamia ordenada por Jehová, los judíos empezaron a tener una especie de alucinación, cosa que les permitió expresarse de la forma como lo hacen en sus libros torcidos. Los lentes de grueso espejo, la dentadura inmadura de algunos grupos de judíos, hablan de esa depresión endogámica.
Luego, lo establecido en el Talmud y demás escritos, nos deja en claro la intervención del fenómeno en ese grupo social. Ahora bien, ¿qué sugiere a este respecto la idea de Spinoza? Algo muy sencillo. Cabe aclarar que el spinozismo no es una religión, sólo una filosofía. Benito de Spinoza, sostiene el axioma “Deus sive natura”. Es decir, dios es la naturaleza.
Desde hace miles y miles de años, la mayoría de pueblos de la tierra han entendido un mensaje. Quizás a través del ensayo-error, se ha aprendido que la endogamia acarrea problemas serios de salud física y mental. Por tanto, sin la intervención de un dios castigador, la propia naturaleza advierte y enseña al ser humano lo éticamente permisible: Que la apertura humana en las relaciones aleja los conflictos genéticos degradantes. Y que la manifestación de la divinidad al interior de cada ser humano le llevará a alcanzar todo objetivo humanamente alcanzable.
Ello, de acuerdo a las condiciones tempoespaciales de su momento existencial, que un movimiento social sano siempre trae beneficios a todos los involucrados; siempre que exista equilibrio honesto en las sociedades.
En su momento, la ciencia y la tecnología alcanzarán su grado máximo de desarrollo. El ser humano podrá desplegar sus potencialidades. Sólo que, por ahora, tiene algunos factores que impiden su desarrollo: las religiones y los imperios depredadores. Echar eso abajo y redistribuir la riqueza debe ser la gran empresa humana. En ello es en lo que se debe entretener la sociedad mundial. Es ésta su próxima jornada.
¡Saludos amig@s!




