No todo en el paraje urbano conocido como Pueblo Quieto es delictivo.
La trayectoria de asentamiento irregular con más de 40 años no puede ser atribuida a los invasores ahora catalogados como delincuentes por parejo.
Varias de esas familias se han dedicado a la recolección, al reciclaje, y la responsabilidad de que ellos se hubieran asentado ahí es compartida entre las empresas ferrocarrileras y los tres órdenes de gobierno.
A la par del desalojo, no se les ocurrió a las autoridades intervenir la zona con un enfoque social, solo punitivo, y poner en práctica lo que dicen mucho hacer en otros ámbitos y que presumen: de forma “transversal” en otros temas como justicia, salud, derechos humanos y territorial.
De principio a fin, la zona es delincuencial y, bajo pretexto del tren al Bajío, que ya casi los atropella cuando ni derecho de vía tiene, solucionan drásticamente lo que dejaron crecer 40 años.
Pilón
La modalidad de fraudes con presuntas financieras, modelo de exportación made in Jalisco, ya rebasa los dos mil millones de pesos y solo hay cinco detenidos de medio pelo.




