Sobre las capacidades humanas
Alfonszo Rubio Delgado
Es notorio ver cómo, en el caso de los deportes, el cuerpo humano evoluciona. Bíceps, tríceps y pectorales, etc., se desarrollan al máximo, ejercitándose con rutinas determinadas. En los casos del fisicoculturismo en el que dicha práctica exige al máximo, es menester entregarse por completo. Luego, el cuerpo humano muestra todas las cualidades físicas que es capaz de mostrar. Así como la perfección que subyace oculta cuando no se ejercita.
De igual manera, debería ocurrir con la mente humana. Es sabido que, en reducidos grupos de seres humanos, se realizan prácticas de telequinesis. Es decir, mover objetos a distancia, pretendidamente, con el poder de la mente. Así como también la telepatía; es decir, la transmisión de pensamientos, ideas y sensaciones. Esto de la mente de un individuo a la mente de otro, que disponga de esa capacidad y hacerla de receptor.
En términos de capacidades humanas, muchas personas consideran estas prácticas como ficticias, considerando que no es posible demostrarlo científicamente; pretendiendo que estamos sometidos al escrutinio de las ciencias en general. Aunque, siendo tan amplia la realidad, eso debería estar al menos censurado. Pues hay asuntos de fondo gravísimo.
No toda cualidad humana es demostrada por las ciencias. Por ejemplo, la conciencia. Es difícil de ser tocada por el método científico. Podríamos decir sin temor al equívoco que la “conciencia” es la forma humana que más carga real soporta. Pues resulta que no puede ser real, en el sentido del primer paso del método científico, o sea, la observación.
Aunque de ese lado de la realidad parece estar toda la carga conceptual. Esto no admite réplicas, pues la realidad impone. Pero debe ser científica. Y muy probablemente ésa sea la razón por la cual rechaza conocimientos ajenos. Aunque, en el caso de la conciencia, no hay ciencia capaz de definirla.
En un vídeo procedente de algún país oriental observé a unos niños intentando mover un objeto a distancia. Esto es, telequinesis. ¿Lo realizarán? Siendo escépticos, habrá que decir que no. Pero el secreto está en no sucumbir. ¿Mueven el rehilete? Al parecer, sí. Aunque pueda ser el viento el que lo mueva. Pudiera, de esta manera, alcanzar el desarrollo en todos los aspectos. Es decir, entrenar la mente.
Tenemos oportunidades de alcanzar ese desarrollo mental, mismo que se hará con la voluntad de las partes sin la manipulación, sobre todo, de los hombres de negro. Esperemos que en los países, en donde se realiza ese tipo de prácticas, hayan tenido éxito. De esa forma, nos espera un futuro prometedor. Éste será el siguiente paso.
¡Saludos amig@s!




