Por Lilia Ruiz Chávez representante de 22 de Abril en Guadalajara
A los medios de comunicación, por medio de la presente, les hacemos saber lo tratado con personal del Gobierno del Estado, los miembros de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara y, en este caso, en nombre de la asociación, de mi parte, Lilia Ruiz.
Fuimos invitados el 20 de abril, alrededor de la una de la tarde, por una persona que dijo llamarse Carmen y que llamaba de parte del Gobierno del Estado, informándonos que el gobernador nos pedía que asistiéramos al día siguiente, a las 4:00 p.m., a Casa Jalisco. Preguntándole, de mi parte y en representación de la asociación, si iba a estar el gobernador, cuáles serían los temas a tratar, así como quién más estaría presente, respondió que no sabía nada. Le hicimos saber que para nosotros era importante conocer esa información.
Tiempo después volvió a llamar y respondió: “Sí los recibirá el gobernador, el secretario de Salud, la presidenta del comité técnico del Fideicomiso y otras personas”. Expuso también que nos esperaba mañana a las 4:00 p.m. un grupo de lesionados que no pasara de diez personas. En ese momento pregunté: ¿nos tiene alguna respuesta o resolución a nuestros requerimientos o para qué nos llamaba?
Le hice ver que el año pasado, específicamente el 21 de abril, un día antes de la conmemoración del 22 de abril, también fuimos citados para acudir a Casa Jalisco y, al presentarnos, llevamos un pliego de peticiones, mismo que fue entregado en propia mano al gobernador, quien se comprometió a dar respuesta. Sin embargo, en el transcurso del año no hubo contestación, aclaración, comunicado o cualquier tipo de solución a nuestro pliego de peticiones.
Ese mismo año informé que me retiraba del frente de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara por motivos de salud, quedando al frente compañeras y compañeros del movimiento. Ellos acudieron en varias ocasiones a Palacio de Gobierno para recibir respuesta, y en oficialía de partes se les indicó que harían extensiva la petición; sin embargo, nunca hubo respuesta. Incluso se les informó que el documento se había extraviado, por lo que regresaron con una copia y nuevamente se hizo caso omiso.
Al día de hoy, no existe absolutamente nada, ninguna respuesta. La omisión y el desinterés son evidentes. Por ello pedí, de manera determinante, que me fuera expuesto cuál sería el tema que se trataría, para evaluar como asociación si era conveniente asistir, aunado a que nuestras condiciones físicas ya están muy deterioradas y la movilidad resulta complicada. También señalamos que resultaba inconveniente acudir a perder el tiempo.
Solicitamos entonces que fuera el gobernador quien acudiera el 22 de abril a la conmemoración, ya que él cuenta con todas las facilidades de traslado para hacerlo.
Insistimos en que durante todo el año no hubo atención ni respuesta a nuestros requerimientos. Señalamos que se destinan millones de pesos a proyectos y eventos para quedar bien ante visitantes, mientras que para nosotros no ha habido respuesta alguna. Ahora se nos cita nuevamente y vemos que pretenden hacer lo mismo: recibirnos, sonreírnos, prometernos sin cumplir, tomarse la foto, subirla a redes e informar que fuimos atendidos, sin que al final ocurra nada.
Por ello consideramos que sea él quien acuda a nuestro evento, demostrando interés y voluntad de resolver nuestras demandas, entendiendo que esto va más allá de un acto protocolario. Requerimos dignidad y un trato decoroso; no pedimos el cielo ni las estrellas, solo el cumplimiento de los derechos adquiridos.
En este momento se nos informó que, por motivos de agenda, el gobernador no puede asistir el 22 de abril. Nuestra respuesta fue: ¿por qué no dejó anotado el 22 de abril en su agenda para atendernos? El 22 de abril no cambia de fecha, es siempre el mismo día.
Insistimos en nuestro estado de salud y en los problemas de movilidad. El intercambio de propuestas y planteamientos ocurrió sin éxito; no hubo voluntad política ni la sensibilidad suficiente para dar a nuestra conmemoración el trato digno que merece, entendiendo con ello que nuestras exigencias seguirán esperando sin que acontezca una solución concertada.
Al final se acordó que llevarían nuestro mensaje al gobernador. Nuestra lucha siempre ha consistido en defender lo poco conseguido, estar alerta ante las intenciones de privarnos de nuestros derechos y resistir a contracorriente, aun frente a amenazas, descalificaciones y agravios. Solo hemos podido conservar la dignidad y ya no estamos dispuestos a que se sigan burlando de nosotros.
Por último, externamos que no acudiríamos a la reunión y exhortamos a no insistir nuevamente. Señalaron que estarían presentes el secretario de Salud y otros funcionarios, pero aclaramos que estos actúan de acuerdo con lo que indique el gobernador, sin autonomía para resolver, y que su actuar ha sido omiso, gris e incompetente. Reiteramos, sin embargo, la invitación a la conmemoración del 22 de abril.
Si acuden, ahí quedará demostrado si existe interés genuino en el tema. Ya no estamos dispuestos a que nos sigan llevando de un lado a otro sin resultados.
Insistiendo: “Discúlpeme señorita, pero ya no estamos dispuestos a ser sus pendejos. Perdón por el exabrupto, pero la verdad es que no se vale. No se vale todo esto. Dos días antes del 22 de abril, si supieran cuántas llamadas tengo de una oficina y de otra, de una persona y de otra. ¿Pero para qué? Para nada. No hemos logrado absolutamente nada. Dicen algunos compañeros, y yo también lo acepto, que como presidente municipal sí nos ayudó, y se agradece, pero no fue por amabilidad o por atención a nosotros, sino porque quería ganar la gubernatura. Y si creen que todavía no chupamos el dedo, ya no”.
Es lo que les quiero informar. Discúlpenme todos ustedes, miembros de la prensa, por haber lanzado ese exabrupto, pero ya no podemos más.
Lilia Ruiz Chávez




