Por: Eduardo Esquivel Torres
Jueves 30 de abril de 2026.- Con un 90% de los tapatíos sintiéndose desprotegidos, regidores de Morena denunciaron un abandono institucional que privilegia el marketing político y las zonas con desarrollo inmobiliario por encima de la seguridad de las colonias populares.
La regidora Mariana Fernández contrastó las cifras locales con las nacionales: mientras en el país la percepción de inseguridad bajó al 61.5%, en Guadalajara subió del 80% al 90%.
“Si ocho de cada diez gobernados se sienten inseguros, no son buenas noticias para quienes gobiernan”, sentenció, señalando la desconexión entre el discurso oficial y la realidad de las calles.
Por su parte, el regidor Juan Alberto Salinas acusó una respuesta “lamentable” de la autoridad local y criticó que se priorice la obra pública y el alumbrado en polígonos específicos para “beneficiar al mundial”, mientras el resto de la ciudad padece servicios deficientes.
La denuncia puso sobre la mesa la precariedad de la Policía de Guadalajara:
Falta de equipo: En lo que va de la administración municipal solo se han comprado 25 patrullas, cuando el déficit mínimo es de 200 unidades.
Déficit de personal: Faltan más de mil policías. Actualmente, la fuerza disminuye anualmente (se retiran 90 y entran 70), mientras la academia policial permanece inactiva.
Ceguera tecnológica: El municipio cuenta con apenas 240 cámaras propias, una cifra insuficiente para la vigilancia de zonas críticas como el Centro Histórico.
La regidora Teresa Naranjo vinculó directamente el deterioro urbano con el aumento de delitos en cajeros, calles y transporte público. Advirtió que las mujeres son las más vulnerables, con una percepción de riesgo 10% mayor que los hombres al transitar por zonas oscuras.
“La seguridad empieza en la luminaria más cercana; los espacios abandonados son donde llega la delincuencia”, subrayó.
Ante el panorama, la bancada morenista presentó propuestas directas para frenar la crisis:
Reactivación inmediata de la academia policial. Compra de 200 patrullas para garantizar presencia en colonias. Implementación de cámaras de solapa para agentes y ampliación de videovigilancia.
Democratización de servicios, invirtiendo en luminarias y parques en zonas olvidadas.
El llamado de los ediles es claro: sustituir la promoción de la imagen personal de la presidenta municipal por una estrategia institucional que recupere la paz en el municipio.




