Por: Eduardo Esquivel Torres
Jueves 21 de mayo.- Tras la explosión en Amatitán que cobró la vida de tres personas, la Unión de Pirotécnicos de Jalisco, liderada por Miguel Zamora Nuño, aceptó la urgencia de regular su oficio, pero lanzó una dura advertencia al señalar que el exceso de burocracia en municipios como Zapopan está empujando a los artesanos hacia la ilegalidad.
De los 400 pirotécnicos que operan en el estado, apenas 70 cuentan con un permiso general regulado; el resto trabaja en las sombras.
La postura del sector responde directamente al amago del gobernador Pablo Lemus Navarro. Días antes, el mandatario estatal descartó una prohibición total de la pirotecnia por tratarse de una tradición arraigada, pero exigió poner orden de manera inmediata.
Lemus condicionó la permanencia de la actividad a una regulación estricta que incluya horarios específicos para las detonaciones, con el fin de frenar la contaminación auditiva y garantizar la seguridad de la población.
Lejos de confrontar al Ejecutivo, la Unión de Pirotécnicos respaldó la necesidad de actualizar las normas debido al crecimiento urbano, presentando un plan de tres ejes para limpiar el gremio.
El primero consiste en crear un padrón de operadores con capacitación técnica avalada institucionalmente, además de clasificar los productos permitidos, delimitar zonas de quema, reducir drásticamente los decibeles de los artefactos de alto impacto y establecer las 9:00 de la mañana como horario límite inicial para las detonaciones, eliminando los estallidos que despiertan a los vecinos de madrugada.
Al abordar el siniestro ocurrido durante las fiestas patronales de Amatitán, Zamora Nuño no esquivó la responsabilidad operativa. El líder gremial atribuyó el fatal desenlace a una presunta negligencia en el manejo de los fuegos artificiales por parte del encargado en el sitio.
Para la organización, este hecho confirma que la solución no es prohibir el arte del fuego, sino garantizar, mediante adiestramiento riguroso, que ningún civil o improvisado manipule pólvora de alta potencia.
En la conferencia de prensa, el dirigente apuntó hacia las administraciones locales, señalando específicamente las contradicciones reglamentarias en Zapopan. Según denunciaron, los artesanos que intentan alinearse a la ley federal enfrentan obstáculos a nivel municipal, donde se les niegan sistemáticamente las licencias de uso de suelo bajo el argumento de que su actividad representa un giro de alto riesgo.
Esta cerrazón administrativa ha provocado un efecto adverso peligroso. Muchos coheteros han optado por dar de baja sus permisos generales ante la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), argumentando que en el estado “se trabaja más a gusto en la irregularidad y el clandestinaje”.
La Unión de Pirotécnicos concluyó con un llamado urgente a establecer mesas de diálogo y advirtió que, si el gobierno estatal busca imponer orden, también debe facilitar la formalización del gremio en lugar de asfixiarlo con trámites y restricciones.




