El caso Mayo, opacidad inducida

El caso Mayo, opacidad inducida

Juan M. Negrete

Es frecuente, más que usual, que las tinieblas de la mentira cubran los hechos vinculados a la vida pública. En los corrillos universitarios se usan adagios, lo mismo que en el resto de parcelas humanas, donde se afirma que todos los políticos son mentirosos. Lo curioso del refrán es que nadie lo cuestione. Se da por verdadera tal proposición y seguimos adelante. No discutamos más y vayamos a su incidencia presente.

Resulta que el día 25 de julio del año 2024 (van a ser ya dos años completos) el famoso capo sinaloense Ismael Zambada, alias el Mayo, apareció en todos los planos de los periódicos en circulación y en multitud de imágenes digitales, bajando de un avión y siendo entregado a las autoridades gringas. En ese momento mismo debieron haberse juntado los titulares oficiosos de ambas naciones, la nuestra y la gringa, y mostrar al público conocedor los vericuetos reales y objetivos de la aprehensión. Con ello hubieran espantado especulaciones y malas vibras, que luego se despeñaron en torrente. Ahora ni cómo atajarlas.

Dejemos de lado la responsabilidad de ambos gobiernos de conducirse con fidelidad y empatar con autenticidad sus mensajes ante su público. Como no lo hacen nunca, el caso se les empantanó y es momento que no le halla uno puntas a las hebras, por más que las busque hasta con lupa. Al contrario, lo que resaltan de cada pista son contradicciones y posturas contrapuestas. Lo que se ha seguido es un laberinto confuso del que habrá que salvarse, por mor de tranquilidad pública.

Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias el Jando, ha sido identificado por estos días como el piloto que trasladó ese día 25 de julio del 2024, en un avión que ahora resulta ser del FBI, a Ismael Zambada, alias el Mayo, y a Joaquín Guzmán, hijo del famoso Chapo. El traslado fue de Culiacán Sinaloa, México, a Santa Teresa, Nuevo México, USA. La participación del FBI en este traslado habría vulnerado la soberanía nacional.

Interrogado puntualmente el embajador gringo en nuestro país, don Ken Salazar, negó todos los puntos cruciales de estos hechos: que el FBI no había participado en la operación; que el avión no era gringo y que al piloto tampoco lo había contratado, para este trabajito, instancia gringa alguna. No era cuestión de que abriera el juego del gobierno yanqui, dado que las cartas de estos casinos siempre están marcadas; pero bien que podría haberse puesto de acuerdo con sus pares del gobierno mexicano para dar respuestas manejables o al menos creíbles. Pero ¿vernos a todos la cara de lelos? Eso es atraco en despoblado.

Ya vimos cómo se les desplomó el cuento de su no participación oficial con la exhibición presuntuosa del avioncito propiedad del FBI, en el que realizaron el secuestro del Mayo. ¿Quién les mandó meterse solos en camisas de once varas? Porque luego hasta le agregan florecitas a sus cuentos mamertos. Dijo el embajador sombrerudo que el capo se había entregado “por su propia voluntad”. ¡Ey!, dijo la cotorra.

En agosto de 2024, la defensa legal del Mayo difundió una carta firmada por el propio capo, en la que asegura que fue secuestrado en el rancho Huertos del Pedregal por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán, y que durante ese mismo operativo, Héctor Cuén Ojeda fue asesinado. Afirma que al llegar al lugar fue emboscado por un grupo armado, encapuchado y trasladado por la fuerza a una pista clandestina, desde donde fue llevado en avión a El Paso, Texas. Agregó que durante el trayecto sufrió abusos físicos y lesiones graves. Según su testimonio, la reunión a la que asistió fue convocada con el propósito de atender diferencias entre líderes políticos del estado.

En este documento aparecen dos personajes, cuya presencia obnubila aún más el caso. El piloto, cuya participación en este affaire vino a descomponer el cuadro de las mentiras no sólo de la parte gringa sino también el de nuestras autoridades mexicanas. ¿Cómo está eso de que la FGR mexicana tuvo preso a este piloto casi un año?; ¿que nunca supo que fue el piloto del tan mentado avioncito del FBI?; y ¿que se lo devolvimos extraditado a las autoridades gringas en un paquete de 25 delincuentes más, para que los juzguen allá? La neta que ya no se entiende nada.

El Jando fue detenido el 8 de febrero de 2025 en Jesús María, Culiacán, tras un enfrentamiento entre presuntos criminales y elementos del Ejército y la Guardia Nacional, en el que murió un militar y cinco más resultaron heridos. Al ser presentado ante el Ministerio Público se identificó con otro nombre, pero peritajes posteriores confirmaron su verdadera identidad. Fue vinculado a proceso por diversos delitos e identificado como un integrante de alto nivel del cártel de Sinaloa, con riesgo para la seguridad nacional.

Lo del exrector Cuén Ojeda anda por las mismas ramas o tal vez peores. En el escrito del Mayo se sostiene, como queda dicho, que los autores de su secuestro lo utilizaron para conseguir el objetivo de secuestrar al capo. Luego lo victimaron y lo desecharon como hilacha vieja. Después de un buen servicio, un mal pago, dicen nuestros rancheros. Entremedio se cuelan más y más mentiras: que lo habían asesinado otros malandrines por asaltarlo en una gasolinería; que lo hallaron muerto; que al sol se le puede tapar con un dedo… en fin. Para empeorar este asunto particular debe esclarecerse con toda propiedad que Cuén Ojeda había sido rector de la máxima casa de estudios de Sinaloa y que era diputado. Hay demasiado monte y muy poco orégano. Ya veremos qué siga.