Virgilio en sus textos

  VIRGILIO EN SUS TEXTOS

Gabriel Michel Padilla

Hemos escogido como temática, escribir de los textos virgilianos con la finalidad de que el respetable, tenga una idea acerca de la obra del príncipe de los poetas latinos, que tanto significado tiene para todas las culturas y en especial para las lenguas romances.

Los textos serán breves y bilingües como una aportación original. Los mismos están tomados de “Virgilio en verso castellano” del gran humanista ecuatoriano el jesuita Aurelio Espinoza Pólit, quien publicó su obra en la editorial JUS.

Nos tomaremos el permiso de aportar algunos breves comentario que yo he conservado de las aulas de Humanidades Clásicas entre 1965 y 1968.

La métrica en la obra virgiliana era el hexámetro, sin embargo su traslación al español no resultó apropiada por ser de una exotiquez infumable. En siglo XII, sobre todo en Italia, comenzó a nacer el verso endecasílabo consolidado con Petrarca y Dante. Recordemos “Nel mezo del camin di nostra vita” de la Divina Comedia. Luego pasó a España con Garcilaso, no olvidemos: “El dulce lamentar de dos pastores”.

Pues bien Virgilio, para disfrutarlo en su cadencia en lengua española, no podría caber mejor que en verso endecasílabo, metro de aliento erguido y holgura señoril, de acentuación marcial, que sin dificultad elude la escasez que individualmente tiene, mediante variadísimos cortes y mórulas y hábiles empalmes de un verso con otro, con los que elimina toda regularidad monorrítmica y cobra todas las potencialidades de soltura,  vigor y mejestad que le convierten en el único verso castellano que pueda multiplicarse por millares sin cansar.

PRIMEROS VERSOS FUERA DE LA OBRA CANÓNICA.

Siendo niño en los comienzos de sus estudios poéticos, compuso el siguiente dístico contra Balista, maestro de escuela que fue apedreado por sus infames latrocinios:

Monte sub hoc lapidum tegitur Balista sepultus; Nocte, die, tutum carpe, Viator, iter.

Bajo piedras sepultado yace,

Balista: ya la noche igual que el día

Puedes, viajero, caminar seguro.

 

LOS VERSOS ROBADOS POR BATILO.

Había escrito un dístico en que celebraba a Augusto y su grandeza, y lo fijó sin firma de autor en las puertas del palacio. Era el dístico.

Nocte pluit tota, redeunt spectacula mane.

Comune imperium cum Jove Caesar habet.

Llueve la noche toda; a la mañana

Se reanudan los regios espectáculos:

Comparten el imperio Jove y César.

 

Largo tiempo anduvo averiguando Augusto por el autor de los versos sin dar con él. Entonces Balista un poeta mediocre se los adjudicó. Acto que le trajo un galardón imperial. Molesto Virgilio, en las mismas puertas del palacio, fijó este principio de verso repetido cuatro veces:

“Sic vos non vobis” “así vosotros no para vosotros”

César exigía que se completaran los versos, varios probaron sin éxito, hasta que Virgilio, anteponiendo un hexámetro, los terminó de este modo:

Ego versiculos feci; tulit alter honorem

Sic vos non vobis nidificartis aves

Sic vos non vobis velera fertis oves

Sic vos non vobis mellificatis apes

Sico vos non vobis, fertis aratra boves

Con esto Batilo fue un tiempo la fábula de Roma y Publio Virgilio Marón quedó mas ensalzado.

EPITAFIO QUE VIRGILIO MISMO DICTÓ

Mantua me genuit, Calabri rapuere. Tenet nunc Parthnope; cecini pascua rura duces

Me dio la cuna Mantua, el lecho de agonía Calabria, Nápoles la tumba. Canté pastores, labranzas y caudillos.

 

En el último verso se está refiriendo a la variedad de su obra poética. Las ÉGLOGAS, LAS GEÓRGICAS Y LA ENEIDA.

Con una lentitud pedagógicamente planeada seguiremos en la siguiente aportación penetrando en la belleza de la obra virgiliana. Sus palabras como lectores serán muy bien ponderadas.