Un mequetrefe “representa” a los futbolistas

Javier Aguirre

Ahora que se dignó a salir en los medios el presunto representante de los futbolistas profesionales, un tal Álvaro Ortiz, bien vale la pena recordar los auténticos movimientos gremiales en el futbol mexicano, todos reprimidos por la mafia futbolera. Pero ¿quién es Álvaro Ortiz? Como jugador fue bastante mediocre y, como representante, es un mequetrefe que baila al son de los dueños del balón. Declaró en contra del jugador español del Morelia, pero no dijo nada del asunto del ascenso y descenso.

Vale la pena recordar que en algún tiempo los jugadores formaron un gremio: el Sindicato de Futbolistas Profesionales de la República Mexicana, que se registró y fundó en 1971 y obtuvo la toma de nota de la Secretaría del Trabajo.

Este primer intento formal de organización sindical en el balompié mexicano fue impulsado por figuras y líderes como Carlos Albert, Gamaliel Ramírez y Antonio Mota (primer secretario general), junto con el apoyo de otros futbolistas de la época. Su objetivo principal era el reconocimiento de sus derechos laborales, la mejora de los salarios y la libertad de contratación. Sin embargo, el movimiento no prosperó a largo plazo y terminó desapareciendo debido al boicot, la persecución y las amenazas de despido por parte de los directivos de los clubes. Incluso, realizaron la primera huelga de la historia.

El segundo intento fue el pronunciamiento que realizaron Javier Aguirre y Sergio Lugo en el marco de la Feria Internacional del Libro. La Asociación de Futbolistas Profesionales (AFP) en México, liderada por Javier Aguirre, se inició en el año 1991. Junto con otras figuras emblemáticas como Alfredo Tena y Jorge “Vikingo” Dávalos, comandó la creación de este organismo legalmente constituido como Asociación Civil bajo las siguientes claves:

El motivo principal: surgió formalmente como una enérgica protesta de los jugadores en contra del sistema de transferencias de la Federación Mexicana de Fútbol, conocido popularmente como el “Draft” o régimen de transferencias, el cual se había implementado en 1990 y manejaba los contratos de forma unilateral sin el consentimiento pleno de los futbolistas.

A pesar del fuerte impulso inicial de Aguirre, la asociación careció del respaldo y las aportaciones económicas de la gran mayoría de los futbolistas activos de la época, lo que provocó que perdiera fuerza. El proyecto finalmente se extinguió en el año 2001, poco después de que sus fundadores principales se retiraran de las canchas y se convirtieran en directores técnicos.

De ahí en adelante solamente han surgido una serie de escaramuzas de inconformidad cuando dejan de percibir sus honorarios, como sucedió en 1993 con el equipo de la Universidad de Guadalajara, cuya huelga solamente duró un día. Les pagaron y asunto arreglado.

Los que se organizaron y tomaron medidas drásticas contra los jugadores fueron los directivos con el famoso “pacto de caballeros”, cuyo principal promotor fue el expresidente del Atlas, Alberto de la Torre, quien a la postre integró el Consejo de Dueños. ¿A qué se refería el pacto de caballeros? Era una medida de represión para los jugadores y entrenadores quejosos. Fueron vetados y jamás contratados. Así acabaron con varias carreras de futbolistas y entrenadores.

Raúl de la Cruz
Periodista con más de 35 años de experiencia. Reportero de deportes en prensa, radio y televisión. Ha cubierto Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales de futbol y funciones de boxeo nacionales e internacionales. Autor de tres obras: Historia de una pasión: Leones Negros; Beto Ramírez, pionero de la natación en aguas abiertas; y El deporte en el Valle de México durante la Conquista.