La realidad de Atwood / I

La realidad de Atwood / I

Josefina Reyes Quintanar

Primera parte:

En el capítulo 30 del libro del Génesis podemos conocer la historia de las hermanas Lea y Raquel, con quienes terminó casándose Jacob, debido a que Labán lo engañó con el fin de tenerlo cautivo cuidando su ganado. Jacob trabajó siete años para casarse con Raquel, pero su tío Labán lo burló y le entregó primero a la hermana mayor, Lea. Pero, de quien estaba enamorado era de Raquel, por lo que tuvo que trabajar otros siete años para casarse también con Raquel. En vista de que no podía concebir, Raquel se valió de su sierva Bilha “Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos… Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob”.

Y así tuvieron Jacob y la sierva dos hijos, que finalmente eran también hijos de Raquel. No obstante, también Lea, que ya había dado hijos propios a Jacob, propuso el mismo plan con su sierva Zilpa. Total, también nacieron dos hijos de Zilpa y Jacob. Con esta historia se fundamenta la trama del libro El cuento de la criada de Margaret Atwood. Una distopía feminista que pone toda la crítica en el trato hacia la mujer.

En la República de Gilead, con el amparo del terrorismo unos políticos teócratas llegan al poder y una de sus primeras medidas es suprimir la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Un país dominado por la dictadura puritana, donde las mujeres han perdido su identidad y son clasificadas en castas funcionales según su fertilidad y utilidad para la élite, fácilmente identificables debido a que las obligan a usar un color de ropa según su estatus. Existen las “esposas” que representan el estatus social más alto, aunque tampoco poseen autonomía ni poder real; las “criadas” que son las únicas con una fertilidad comprobada, su único fin es procrear en nombre de parejas estériles, las “tías” cuyo utilidad es el adoctrinamiento y control de las criadas pero con el privilegio de leer y escribir; las “Marthas” que ya son mujeres longevas y por lo tanto infértiles dedicadas a las labores domésticas; las “econoesposas” y las “colgadas” o “no mujeres”.

Publicado en 1985, El cuento de la criada esta narrado por la protagonista, cuyo papel es el de una “criada”, que, si no es capaz de concebir para una pareja de estériles, le espera la muerte en ejecución pública o el destierro en colonias donde los residuos tóxicos y la hambruna se encargarán de su suerte. Nos describe un régimen que controla los más íntimos detalles de la vida de las mujeres: su indumentaria, su alimentación y su actividad sexual. Aquí lo interesante es cuando le pregunta a Atwood cómo se le ocurrió la idea del libro, ella siempre contesta lo mismo: “Yo no he inventado nada, todo lo que sucede en la novela ya ha pasado en algún momento de la historia”.

Simplemente tenemos como ejemplo el concepto de tradwives, mujeres que adoptan y promueven roles de género tradicionales, centrándose de forma voluntaria en las labores del hogar, moda recatada, el cuidado de los hijos y la sumisión o complacencia hacia sus parejas. Por supuesto todo lo anterior promovido por las redes sociales. Mujeres jóvenes, madres de los hijos que Dios les mande (entre más mejor) mostrándose en casa horneando y dispuestas a renunciar a su derecho de votar. Incluso en Texas se ha llevado a cabo la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA, evento donde miles de mujeres cristianas ultraconservadoras se reúnen a cuestionar el feminismo. Turning Point es una organización fundada por Charlie Kirk en 2012, uno de los principales aliados de Donald Trump quien fue asesinado el año pasado, ahora su viuda es quien dirige dicho proyecto.

[Continuará…]