Diferencias entre Gilgamesh y Enkidú por una hazaña épica

Diferencias entre Gilgamesh y Enkidú por una hazaña épica

Traducción de Gabriel Michel Padilla

 

[En el canto III aparece la distancia de opiniones manifiesta entre Enkidú y Gilgamesh por la pretensión de éste de enfentar al monstruo Humbaba y dominar el bosque de los Cedros, una de las ambiciones centrales del héroe epónimo Gilgamesh. Es una lectura maravillosa.]

El tiempo pasó rápido y entonces

Gilgamesh así dijo, así expresó.

“Ahora viajaremos hacia el bosque,

al “Bosque de los Cedros” donde habita

Humbaba, el monstruo fiero, hay que matarlo,                               5

sólo así extirparemos esta plaga,

libraremos al mundo de este achaque”

Entonces de Enkidú salió un suspiro,

de lágrimas sus ojos se bañaron.

Entonces Gilgamesh así le dijo:                                                      10

“Porqué suspiras, entrañable amigo?

Porqué tus ojos se han mojado en llanto?”

Así le respondió Enkidú, “oh amigo,

un alarido oprime mi garganta,

mis brazos se aflojaron de inmediato,                                              15

yo conocí esa zona, en mi pasado,

cuando yo deambulaba como bestia,

y anduve con venados, con antílopes.

El bosque es anchuroso, sin fronteras,

se extiende lejos y ancho por mil millas,                                          20

ningún hombre se atreve a penetrarlo”.

Le dijo Gilgamesh, “Escucha amigo,

aún cuando este bosque no tuviera

ni límites, y fuera interminable,

hemos de entrar en él, en sus laderas,                                         25

y derribar un cedro que es tan alto

que se haga un torbellino sobre el suelo,

impetuoso al caer sobre la tierra.

Enkidú le responde, “Cómo puede

atreverse un mortal a entrar al Bosque,                                          30

al Bosque de los Cedros, majestuoso?

es el sitio sagrado para Enlil,

el Señor de los Vientos, no ha prohibido

el ingreso a los hombres y no ha puesto

a Humbaba para espantar mortales?                                               35

No debemos hacer esta jornada,

no podemos retar esa creatura.

Su aliento escupe fuego, lanza llamas,

su voz es como un trueno que retumba,

sus fauces son mortales, sus mandíbulas.                                       40

Él capta los sonidos de la selva,

el susurro más leve entre las hojas,

lo puede percibir a gran distancia.

A miles de kilómetros los capta.

Él nos escuchará desde muy lejos.                                                     45

Quién entre los mortales lo ha vencido?

O quien entre los dioses lo ha retado?

Humbaba es el guardián que Enlil ha puesto

para espantar y así alejar los hombres.

Quien entre será herido por el miedo.                                                   50

Gilgamesh le replica, le contesta,

hablas como un cobarde, noble amigo,

las palabras que acabas de decir,

inundan de tristeza mis entrañas.

No somos inmortales, somos hombres.                                                  55

no podemos subir hasta los cielos,

somos simples creaturas, somos frágiles,

solamente los dioses son eternos,

nuestros días son contados, son escasos,

y es poco lo que alcanzan nuestras fuerzas,                                           60

como un soplo de viento. Porqué temes?

Porque tarde o temprano, nuestra muerte,

veloz como una fiera nos alcanza.

Dónde quedó tu arrojo del pasado?

Si la muerte me llega en la aventura,                                                     65

no sentirás vergüenza cuando digan,

´Gilgamesh como un héroe ha perecido

enfrentando a Humbaba, monstruo fiero,

y Enkidú dónde estaba? Ileso en casa´

Tú fuiste levantado en las montañas,                                                    70

y con tus propias manos inmolaste

a leones que asechaban y a los lobos.

Tu ya fuiste probado en el combate.

Pero vengas o no, lo que decidas,

yo voy a derribar el gran arbusto,                                                        75

y mataré a Humbaba el monstruo fiero

y yo haré que mi nombre permanezca,

y lograré la hazaña por mi cuenta

y eterna fama quedará estampada,

en las mentes humanas para siempre”.                                                 80