HURGAR CON CATALEJOS
Amado Aurelio Pérez

José Lezama Lima Barroquismo literario.
La única novela publicada en vida del autor cubano, José Lezama Lima narra la infancia y juventud de José Cemí, personaje con claras raíces autobiográficas, y es considerada obra maestra de la narrativa latinoamericana, por su estilo barroco, simbólico y experimental.
Escrita a lo largo de 17 años y publicada finalmente en 1966. Fue concebida como la culminación del sistema poético de Lezama Lima; y es considerada una de las novelas más innovadoras del siglo XX en lengua española.
La interpretación que se hace del pasado supone un avivamiento del pasado mediante el lenguaje, en busca de nuevos matices otorgados más por el lenguaje y por la imagen que por unas «realidades» históricas que no le interesan al autor. Con la soledad que insinúan «el bosque y las montañas que rodean la preciosa iglesita de Tunja» Lezama, intentó de domesticar una naturaleza verbal «de suyo feraz y temeraria», solo en la lucha, aislado de sí y de los demás, pero con una soledad que es como una marca de la aristocracia por cuanto, frente a la soledad, a la insuficiencia del poema, el poeta se presenta como «mariposa sedienta de esplendores / morirá en su mejor arroja miento» (Libro 1, canto 1, estrofa V). No solo vemos el mundo a través del lenguaje, sino que, además, lo vemos como lenguaje. Un lenguaje que, en Lezama, es el de la memoria o como la memoria. Dice Guillermo Sucre
Una bibliografía básica de Lezama Lima consistiría en lo siguiente: la novela Paradiso, Tratados en la Habana, la compilación de la Poesía completa, La expresión americana, y alguno de los diferentes libros que reúnen en diversos órdenes y combinaciones, sus ensayos: Introducción a los vasos órficos, La cantidad hechizada, Analecta del reloj, Esfera-imagen, Las eras imaginarias. Dos libros editados en Cuba son fundamentales para una aproximación histórico-crítica a Lezama: Órbita de Lezama Lima (preparado por Armando Álvarez Bravo) y el tomo José Lezama Lima de la serie “Valoración Múltiple”. El ensayo de Julio de Cortázar “Para llegar a Lezama Lima” (en La vuelta al día en ochenta mundos); el texto-montaje de Severo Sarduy sobre Lezama (en Escrito sobre un cuerpo), y el ensayo de Carlos Monsiváis “La calle Trocadero como medio, José Lezama Lima como fin” (Revista de la Universidad de México, agosto de 1968), son algunos de los mejores textos críticos, valorativos e interpretativos sobre Lezama.
Ah, que tú escapes
Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos
evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.




