A mis comentarios sobre la reaprehensión del segundo tirador de Colosio, Antonio Sánchez Ortega, el fotoperiodista tijuanense Miguel Cervantes, escribió: “Un gran olvido sobre este reciente arresto ha sido la memoria de Othón Cortez, quien sufrió pérdida de un ojo, fracturas de cadera y pierna a causa de las brutales torturas para que admitiera ser el “segundo tirador”. Apostaban a que muriera antes de reconocer su error y finalmente fue liberado con brutales amenazas y advertencias de que no hablara. Demandó y fue contrademandado. Finalmente murió a causa de las lesiones (…). Habló con quien lo escuchara pero era ya asunto olvidado. Los inconscientes le llaman al caso “otra cortina de humo”. CISEN, de Salinas, encubrió a su agente.Si no hubo complot, ¿qué fue?



