Carta del lector

Carta del lector

 

Sobre el artículo: filósofos bicentenarios, de Rubio Delgado

Hay una cierta paradoja en este extraño texto. Se dice que la filosofía latinoamericana o mexicana no debería seguir los modelos europeos o norteamericanos, extranjeros. Y al mismo tiempo se sugiere que ha sido inferior porque nunca ha dado un Kant, Hegel o Marx (los tres alemanes).

Es decir, para comprobar que la filosofía latinoamericana se ha limitado a repetir lo hecho en otros lados, se esgrime como argumento que aquí no ha habido un filósofo de la talla de algunos pensadores de la filosofía clásica alemana.

¿No habría que cambiar el criterio para juzgar la filosofía latinoamericana también y entonces dejar de evaluarla de acuerdo con los cánones al uso en otros lados? Si suponemos que hay etnocentrismo en la filosofía, ¿por qué juzgamos la filosofía latinoamericana recurriendo a ese mismo etnocentrismo? ¿Seremos “originales” cuando hayamos dado un Kant, Hegel o Marx? ¿Quién va a reconocer que aquí se dio un filósofo así? ¿Los europeos, los norteamericanos? ¿Tendríamos que esforzarnos por convencer a los europeos que ya somos originales? ¿No hay ahí un contrasentido?

En la filosofía contemporánea creo que nadie se propone llegar a ser un Kant, un Hegel o un Marx y formar un “sistema”. Eso del “sistema” filosófico se dejó de lado desde el siglo XIX, prácticamente. Los últimos grandes sistemas quizá fueron los de Schopenhauer y Hegel. Hoy más bien la filosofía profesional está muy especializada. Se hacen posgrados no para hacer un “sistema” sino para especializarse en alguna de las ramas de la filosofía, en algún autor, algún problema.

Nadie espera una obra como las tres críticas kantianas, en las que se abordan todos los grandes problemas filosóficos. Más bien lo que hacen los filósofos profesionales es publicar artículos sobre la rama en la que están especializados, ética, lógica, estética, etcétera. Y, dentro de esa rama, en alguna cuestión particular. Si eso está bien o está mal sería otra cosa.

Pareciera que el autor realmente no conoce cómo se hace filosofía en la academia actualmente y entonces sus señalamientos son palos de ciego. Sin duda hay muchísimo que criticar a esa estandarización de la producción filosófica, pero primero habría que conocerla.

Gorgias de Leontini

Respuesta de Rubio Delgado:

Lo que usted menciona en torno a mi escrito es curioso. Pues para poder decir algo “original” o crear sistema, no necesita reconocimiento de nadie. El sistema solo se impone. Nadie va a venir a ponerle en charola de plata un reconocimiento. Para eso hay que correr los propios riesgos y publicar las ideas de forma estratégica. En relación a los “grandes hombres”, ése es más bien el complejo de inferioridad de usted. Cualquier hijo de este tiempo que se lo proponga, puede hacer sistema. Ya lo he mencionado en otras ocasiones.

Si de pronto apareciese Napoleón con toda su gloria queriendo atacar una ciudad actual, y si los nativos de ésta preparan un ejército con tecnología de guerra de última generación, la derrota del gran corso, sería inminente. Y en pocos minutos. Esto me dice a mí que si la ciencia y la tecnología han avanzado. Yo puedo y debo hacer avanzar a la filosofía. Esta es una de las razones por las que pienso sobre la superioridad de las actuales generaciones. Luego, en la actualidad, pensar que alguien que le antecedió es superior a usted, es su problema.

Esa idea es alimentada por su complejo de inferioridad. Para conocer a cualesquier filósofo, basta conocer su método. La originalidad a usted se la da la actualización de ese método, con los respectivos hallazgos. Cierto, uno puede adscribirse a una corriente filosófica y empaparse de ella. Pero corre el riesgo de repetir barbaridades del pasado. Luego si solo regurgita usted lo aprendido, ¿cómo se va a dar cuenta de lo innovador de su propuesta filosófica? ¿Cuáles son sus parámetros de acción? “La mucha erudición no da sabiduría”. Heráclito.

Cualquiera con media hora de clase en el primer semestre, sabe que la filosofía es una interpretación de la realidad en su conjunto. Todos los métodos, tanto científicos como filosóficos, están inacabados. Todos son perfectibles. Luego, si usted disfruta con su tendencia el hacer lo que hace, adelante. Pero no lo ponga como ejemplo de lo más acabado y provechoso, solo porque usted y otros como usted lo practican.

Alfonszo Rubio Delgado

Más sobre lo mismo:

Usted utiliza en su texto a Kant y Hegel como parámetro para comparar lo que se hace en Latinoamérica y afirma que en nuestra región no se ha dado un filósofo de esa talla. ¿A qué se refiere con eso? ¿Por qué usar filósofos europeos de hace siglos para compararlos con lo que se hace en Latinoamérica? ¿En qué se basa para decir que no son de esa talla? Pues en que no son tan reconocidos o en que no tienen sistema, yo supongo. O explíqueme. ¿Usted conoce todo lo que se hace en América Latina para decir que nada es comparable y que todos o casi todos los filósofos latinoamericanos se limitan a repetir lo que otros dicen? Por lo menos dé algunos ejemplos de autores y obras de filosofía latinoamericana actual y muestre que sólo son repeticiones o regurgitaciones de otros filósofos extranjeros y del pasado. Haga una crítica concreta, no al aire. Tome usted artículos y libros publicados recientemente y muestre lo que está afirmando. Quizás se encuentra con alguna sorpresa y se entera de que se está peleando con sus propios fantasmas.

Le pregunto directamente: ¿qué libros de filósofos latinoamericanos publicados en los últimos cinco años ha leído y conoce? ¿Cuáles de esos libros puede usted criticar diciendo que sólo son repetición o regurgitaciones de autores extranjeros? Nómbrelos

Gorgias de Leontini