Más allá de los eventos, necesitamos procesos para lograr grandes resultados

Por Gabriel Espinoza 

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La semana pasada nos concentramos en buscar recursos para pagar las clases de música en la comunidad de Temacapulín y seguir celebrando 175 años del hallazgo del Cristo de la Peñita. Gracias a algunos bienhechores logramos resolver el evento enmarcado en el 51 aniversario de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios.

Pero, realmente, seguimos sin dinero suficiente para lograr el proceso de pagar al maestro de música de forma permanente. No hemos tenido respuesta de la oficina del gobernador “al estilo Jalisco” ni del presidente municipal de Cañadas de Obregón. Incluso, en la cuenta que se dejó al final de esta columna no cayó ni un centavo. Los únicos pesos que cayeron a propósito fueron los cien pesos que mi hermana Araceli me dio espontáneamente cuando me encontró en casa de mi madre el miércoles pasado. Fuera de eso, solo buenos deseos de éxito y algunas críticas nacidas de las mal versiones infundadas de algunos paisanos.

Pero quienes creemos en la utopía seguimos con el proyecto de las clases de música, y aunque no iniciamos el viernes pasado porque el maestro tuvo un “evento” extraordinario y no pudo asistir, este viernes 28 de noviembre vamos a iniciar el proceso formativo musical para niños y jóvenes de la región. Ya invitamos a que se inscriban de Barreras, Ojuelos, Mexticacán, Cañadas de Obregón, Temacapulín y de todos lados. Quizá iniciemos con un solo alumno o alumna, pero vamos a empezar con la voluntad de lograr lo soñado. Y como dice la canción de José Alfredo Jiménez: “Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero”, aunque nosotros solo hacemos lo que podemos.

Por cierto, el 22 de noviembre pasado convivimos muy a gusto. Gracias a un bienhechor de Cañada de Islas y a otras personas solidarias de Temacapulín y Guadalajara que nos apoyaron, compartimos historias, un sabroso pozole, postres y bebidas artesanales, y homenajeamos a nuestros antepasados. A todas y todos, particularmente mencionamos al gran Tenamaxtli del siglo XVI y a los más cercanos que acaban de partir: arquitecta Irene Hurtado Franco, arquitecto Ascencio, María Félix de San Gaspar, Jesús Díaz, Juan Alcantar Villegas, Pánfila Díaz, el Bombón, doña Carmen y de Lupe de Burritos de Moyahua, el padre Guillermo Ma. Havers, los esposos María Vicenta García Calderón y Rubén Guillermo Velazco Medina, entre otras miles de personas que, como las estrellas, brillarán siempre en nuestro universo.

Y lo que estoy escribiendo podrá ser irrelevante para algunos lectores, pero es parte de este proceso de agradecer a conocidos y anónimos que han sido parte de nuestra vida.

En este sentido, les invito humildemente a considerar la campaña que iniciamos el 10 de noviembre de 2013 y que hoy apenas conocerán 12 años después: la campaña de Volvamos a la Raíz.

VOLVAMOS A LA RAÍZ es una iniciativa que se ha generado a partir de un análisis de la realidad en la sociedad mexicana y más allá, donde se ha provocado un desequilibrio entre el desarrollo rural y urbano.

Por una parte, el campesino se ve desprotegido, sin oportunidades reales en su pueblo, y emigra a las grandes urbes en busca de oportunidades, y lo que encuentra es la misma crisis, si no es que peor en algunos de los casos. Otros, debemos reconocer, sí encuentran oportunidades, pero son la minoría.

En los últimos años también las autoridades y empresarios hacen sus negocios sin ningún escrúpulo, sin importarles un desarrollo integral, y generan crecimientos desordenados en detrimento de la justicia y de la paz.

Es por eso que, desde la realidad campesina nacional y en el contexto de la Nueva Evangelización, invitamos a las comunidades y a los distintos movimientos a aceptar esta iniciativa de “Volvamos a la Raíz”, buscando ante todo tomar conciencia y hacer acciones que nos lleven a un equilibrio sustentable hoy y para las nuevas generaciones.

Entre las propuestas de inicio están:

  1. Frenar la migración del campo a la ciudad (si se da, que sea razonable).

  2. Promover el desarrollo sustentable de las zonas rurales.

  3. Incentivar el regreso de los migrantes a sus tierras de origen, en cuanto sea posible. Que los llamados hijos ausentes generen una inversión sistemática y permanente en sus comunidades.

  4. Lograr un equilibrio sano para que haya un desarrollo integral campo-ciudad.

  5. Realizar una misión permanente entre ciudadanos y autoridades.

  6. Que este proceso vaya de menos a más.

  7. Hacer un análisis semestral o anual de resultados.

Este trabajo es para el presente y no admite ilusiones o discursos. Es urgente que consideremos este trabajo como del presente según los versos:

Ha llegado el momento
de volver a la raíz,
no podemos esperar
que se acaben el maíz.

Las ciudades van creciendo
sin orden y sin medida;
en cambio, los campesinos
desaparecen sin vida.

Yo no me voy a quedar
con los dos brazos cruzados:
con uno voy a rezar
y con el otro, el arado.

PARA APOYAR ESTA CAMPAÑA:
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