Verdad y mentira / II
Alfonszo Rubio Delgado
Segunda parte:
Por su parte el bueno Obama, el noble, representa el bien del mundo. El tipo oscuro que representa el bien en el mundo. Este en teoría es mejor que el mal encarnado por el malo Osama. Pero que en realidad sustrae dinero de todos los bolsillos alrededor del planeta con o sin su consentimiento. Subiendo tasas de interés en los bancos mundiales. Sin importarle los bocados que literalmente arranca a los pobladores del planeta.
Ahora bien, el que alguien sea bueno en relación con un malo, mucho va a depender de los medios masivos de comunicación. Luego verdad y mentira tienen el mismo valor y nivel para el ser humano. Podemos afirmar sin temor al equívoco que, como lo cree la generalidad, una la verdad es positiva, mientras que otra, la mentira, es negativa. Pero no menos valiosa una que la otra. Ante determinadas circunstancias la mentira es terrible y destructiva con su negatividad, pero por su parte la verdad hace lo propio con su positividad, y a la postre los defensores de la verdad se tornan tan destructivos y lesivos con el género humano, como los que adoran la mentira. Así el gran Hitler, demonio encarnado en la tierra, ha representado desde su muy controversial desaparición, a la mentira, esto es el, el mal. Mientras los estadounidenses, o representantes de la verdad y del bien, con su protagonismo le arrebataron la iniciativa a aquel y ahora obligan a la humanidad a pagar tributo. Luego, ¿que hizo por la humanidad Hitler y que los estadounidenses y sus aliados? Lo meritorio del Gran Hitler, fue haber forzado a los estadounidenses, Soviéticos y demás países participantes directos en el conflicto, a desarrollar la ciencia y la tecnología a niveles nunca antes vistos. Ofreciendo este famoso personaje y la nación alemana, productos científicos y tecnológicos al nivel o aún más elevados que los de aquellos. Ejemplo de ello es la industria coheteril.
Los desarrollos tecnológicos en la posguerra han arrojado beneficios de los cuales toda la humanidad debería beneficiarse. Ejemplo de ello es la tecnología agrícola, la exploración espacial y la energía nuclear. Luego para demostrar porqué la verdad y la mentira son igual de valiosas expondremos lo siguiente: Un joven adolescente ante las incertidumbres propias de la vida, al que en su rostro todavía se notan rasgos de ingenuidad, soñará con ser un gran ingeniero, un gran arquitecto o un político destacado, cosa que todavía no es. ¿Luego, llegará a ser? ¡probablemente! Pues los que han llegado iniciaron de la misma forma. ¡Soñando! Luego la pretensión, en este caso, es solo una ilusión. Una Ficción, esto es, una mentira. Pero esta mentira es al que le da sentido a la vida de esos jóvenes. La misma que en el pasado sirvió de estímulo y de rezón de ser de miles de individuos a quienes la humanidad debe lo que es y lo que tiene.
Ejemplo de ello lo tenemos en el señor Nicola Tesla. Científico balcánico cuyos productos de su inventiva hoy hacen la vida más cómoda. Entonces la mentira será en este sentido tan importante y trascendente como la verdad misma. Dará sentido a la vida del joven que busca ser aquello que hoy por hoy no es. Mentira, no es ingeniero, pero llegará a serlo en el futuro. Por lo tanto es una mentira, una ficción la que lo alienta, la que le da sentido a su vida, la que le hace dar pasos firmes en la búsqueda de aquel objetivo.
Otro ejemplo de mentira que nos muestra lo mucho que la humanidad aprecia la ficción, lo tenemos en la religión. Ello con el cristianismo. Se dice que nuestro señor Jesucristo nunca existió. Que su origen, más que una realidad supuesta en la biblia fue una creación literaria de la diáspora, fenómeno conocido como la persecución sufrida por los israelíes por el imperio romano. Luego, para defenderse las tribus judías asentadas en Roma la capital del imperio, los poetas de Yahvé, basados en tradiciones populares y en relatos de oriente, crearon la figura de Cristo. Misma que comparte elementos literarios idénticos con Krishna el dios hindú. Luego, la historia científica no encontró ningún rastro de Nuestro Señor. Luego, hoy por hoy, quitar la figura de Cristo a los cristianos, sería un hecho que rallaría en la fatalidad. Así podemos considerar que verdad y mentira son tan importantes y trascendentes para el ser humano, que por un lado le ayudan a encontrar el conocimiento certero de la mano con la ciencia y la filosofía. Y a la tecnología con su famoso ensayo y error. Y por otro, le ayudan a equilibrarse emocionalmente tanto en lo general como en lo particular. Esto es, en lo individual como en lo colectivo.
Fin
(verano del 2011)




