Laberintos imborrables | Los derechos humanos olvidados

Por Gabriel Espinoza 

Es muy fácil hacer discursos y declaraciones sobre temas de interés, versiones de la historia y sus personajes; asuntos políticos, sociales o religiosos, iniciativas de ley o nuevas leyes; pero defender en los territorios lo que es de cada quien resulta todo un reto.

En el marco del 10 de diciembre, quiero resaltar un aniversario más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hecha en París, Francia, en 1948, después de la Segunda Guerra Mundial y en la búsqueda de garantizar el respeto a cada individuo en todo el mundo.

Sin embargo, 77 años después, es urgente recordar los derechos humanos olvidados y hacerlos respetar. Por lo mismo, te invito a “googlear” cuántos y cuáles son, para que defiendas tus propios derechos y los de los demás.

Uno de estos es el derecho al agua, que desde luego también está reconocido en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. El derecho humano al agua es el derecho fundamental de toda persona a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para consumo personal y doméstico, siendo esencial para la vida digna y el cumplimiento de otros derechos humanos. Está reconocido en la Constitución mexicana y en tratados internacionales, obligando a los Estados a garantizar su acceso sin discriminación, priorizando a los más necesitados y tratándolo como un bien social y no solo económico.

Recientemente se ha debatido ampliamente sobre la nueva ley de aguas en parlamentos ciudadanos abiertos hasta llegar a la Cámara de Diputados. En este momento, aunque hay esfuerzos por mejorar el manejo del agua de forma justa, sigue habiendo, más allá de la ley, un fuerte interés por acaparar, privatizar y monopolizar el vital líquido colocándole una etiqueta comercial.

Por lo mismo, es muy importante acercarnos a documentos de diversos orígenes para hacer un análisis crítico y exigir una nueva ley de aguas conforme a los derechos humanos. El agua es sagrada, bendita y no tiene precio, pero sí tiene espíritu que da vida.

Por eso cabe mencionar que todas y todos estamos llamados a ser defensores de los derechos humanos de los pueblos y de cada persona. Será por eso que, hace algunos años en Guadalajara, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco otorgaba el reconocimiento Tenamaxtli a personas comprometidas con esta causa, así como a comunidades, colectivos y movimientos sociales que entablaron luchas contra estructuras, empresas y gobiernos que han violentado a los ciudadanos por diversas circunstancias.

Al Comité Salvemos Temaca, Acasico y Palmarejo se le otorgó este reconocimiento el 10 de diciembre de 2018, por primera vez, al cumplirse 10 años de lucha organizada contra la presa El Zapotillo y a favor de la gestión integral del agua. Por segunda vez, el 10 de diciembre de 2021, un mes después de los acuerdos de no inundación de los pueblos del Río Verde y el Río Ancho, en los Altos de Jalisco, por parte de las autoridades federales.

¿Por qué Tenamaxtli? Algunos autores, como José León Portilla, califican al guerrero caxcán como el primer guerrillero de América, precursor en la defensa de los derechos humanos. Más cercano al corazón tapatío, el presbítero e historiador Armando González Escoto lo señala como una figura controvertida en su artículo del 7 de marzo de 2021 en el periódico El Informador.

Ya en términos de homenajes, la estatua que lució en el parque Alcalde desde el 30 de diciembre de 1961, y que en 1992 fue llevada a Analco, terminó migrando a la plaza Fundadores en Guadalajara, donde actualmente permanece. Otras dos esculturas lucen majestuosas en el Pueblo Mágico de Nochistlán, Zacatecas (la primera Guadalajara): una en la plaza principal y otra en la glorieta del bulevar donde nace el libramiento que lleva a Tlachichila, Zacatecas. Y ahora una cuarta figura, creada por el escultor Arnulfo Lamas Chávez, comienza a difundir el espíritu de Tenamaxtli entre los municipios de Cañadas de Obregón y Mexticacán, donde entronca la carretera 207 en la entrada al Pueblo Mágico de Temacapulín. Por cierto, la inauguración será este sábado 13 de diciembre.

Sirva la ocasión para sacar del olvido los derechos humanos y hacer homenaje a los defensores de todos los tiempos y territorios. A la vez, es una oportunidad para hacer alianzas entre los pueblos y exigir el respeto a los derechos humanos. Que las empresas y los gobiernos practiquen la justicia, superando toda discriminación, y que la CEDHJ optimice los recursos que tiene a la mano para ser efectiva en esta grave obligación.

“AGUA SIEMPRE PARA TODOS”