Al participar en la Octava Caminata por la Paz de Morelos, junto con miles de personas, el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, señaló que los “‘abrazos, no balazos’ es demagogia y hasta cierto punto complicidad”.

El obispo llamó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a no claudicar en sus responsabilidades de garantizar la seguridad y la paz y convocar a un cambio de estrategia.

“Queremos paz y seguridad”, fue una de las consignas más escuchadas a lo largo del recorrido de la glorieta de Tlaltenango -situada al norte de Cuernavaca- hasta el Centro Histórico de la Ciudad.

En Plaza de Armas concluyó la caminata y el jerarca tomó la palabra ante las ciudadanas y ciudadanos que participaron vestidos de blanco. “La paz es posible, sí, tiene que ser posible”. Y será posible cuando alcancemos las cuatro condiciones esenciales: verdad, justicia, amor y libertad”, destacó.

El también secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), subrayó: “Vemos que tanta violencia en México se debe, en parte, a miles de corazones rotos y vidas fracturadas, de mentes alienadas y manipuladas, de corazones corrompidos y vidas confundidas, de deseos de felicidad torcidos, de sucias complicidades y de mucha irresponsabilidad. Tanta violencia nos indica que estamos extraviados como sociedad”.

El obispo pidió a todos, ciudadanos, asociaciones civiles y religiosas, iniciativa privada y sindicatos, partidos políticos, autoridades y gobernantes, a “escuchar y reconocer la cruda realidad”.

“Pierde más él que la niegue y la tergiverse. Hace mucho daño el que la use torcida, con mentiras, para intereses egoístas y mezquinos”, indicó.

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