El Rincón de Clío

Criterios

Desde su creación en 1938, Petróleos Mexicanos (Pemex) no solo se ha significado como la principal palanca económica para el crecimiento y desarrollo de la República mexicana, sino que sistemáticamente, sexenio tras sexenio, ha sido asaltado por una punta de ladrones que se han enriquecido a costa del saqueo de la riqueza nacional.

Las modalidades de robo son variadas y cada vez más sofisticadas. Se realizan desde adentro y desde afuera de Pemex. Todo bajo el velo de la corrupción y la impunidad.

Frente a ello, a finales de diciembre del año pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció que el Ejército había intervenido las principales instalaciones de Pemex. La razón: detectar los lugares donde se realiza la ordeña de ductos, pero también identificar los centros de abastecimiento desde los cuales se sacan pipas con combustible sin ser reportadas oficialmente, y desde luego, detener a los implicados en el robo a la nación equivalente a casi cien mil millones de pesos anuales.

El sistema de saqueo a Pemex y la red de distribución del hidrocarburo robado no sería posible sin la participación de directivos de la petrolera, trabajadores y técnicos especializados, concesionarios de gasolineras y bandas del crimen organizado.

Sin duda, el cerebro de la operación se encuentra al interior de la paraestatal, pues es ahí, y no en otro lado, donde se tiene la información completa del flujo de combustible, los momentos de mayor o menor presión en los ductos, y con ello fueron creando una empresa paralela que abastecía una parte del consumo nacional. Así, a lo largo de varios sexenios fue creciendo el robo sistemático de combustible, que hoy conocemos como huachicoleo.

Frente a la tremenda telaraña de intereses y prácticas de corrupción, cualquier intento de solución al problema traería consecuencias en el sistema de abastecimiento de gasolina en el país, así como respuestas por parte de los saqueadores. De los dos escenarios probables, el primero se presentó de manera inmediata sobre todo en ocho estados de la República: Hidalgo, estado de México, Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Querétaro. La repuesta de los ordeñadores y su red criminal ha sido menor.

El principal contratiempo fue generado por la incapacidad de Pemex para distribuir la gasolina en pipas. Esa manera de distribuir la gasolina era necesaria en tanto se suspendía el uso de los ductos para detectar y detener la ordeña. Han sido algunos días molestos, pero según el reporte de la presidencia el robo de combustible que se ha evitado asciende a 2 mil 500 millones de pesos, tan solo en la primera semana del operativo. Estoy cierto, que algunas de las estrategias puestas en marcha por López Obrador para terminar con la corrupción generarán al principio varias molestias a la sociedad (una parte de ella) acostumbrada a vivir en la impunidad, pero a la larga los beneficios para la República serán mayores.

@contodoytriques

Comentarios