Acerca de no conocer el griego / I
Josefina Reyes Quintanar

Primera parte:
Un hábito imprescindible en cualquier buen traductor debe ser la lectura. Ya sea literatura o cualquier tipo de ensayo aumentará su bagaje cultural y saldrá de la visión cultural que se haya formado en su propio lugar de residencia. Es una forma de complementar el trabajo de la traducción, el crear esa alteridad, y no se diga del aumento del léxico. Muy importante para un lector es elegir una buena editorial al momento de considerar algún libro, ya que por lo general son garantía de una buena traducción.
Sabemos que lo ideal es la lectura de una obra en su idioma original, ¡qué más quisiera uno! Dependiendo del objetivo de la lectura, es la disyuntiva del original o una traducción. Para nuestro entretenimiento una buena traducción nos permitirá una lectura fluida y un disfrute al no estar buscando en algún diccionario cada palabra desconocida. Empero, si el libro implica un estudio más serio y buscamos un aprendizaje lo mejor será instruirse en el idioma.
En 2017, Emily Wilson, profesora de literatura clásica de la Universidad de Pensilvania, realizó una traducción de La Odisea, de Homero, publicada por WW Norton & Company. Fue la primera traducción completa del griego homérico al inglés realizada por una mujer. Esta innovadora interpretación fue elogiada por los críticos debido a sus correcciones en el eufemismo y el lenguaje anacrónico que presentaban otros traductores. Emily realizó una lectura muy diferente de los personajes femeninos. Preservando el verso original reflejó su hexámetro dactílico tradicional empleando el pentámetro yámbico que es la métrica propia de la épica inglesa.
La Odisea de Homero es uno de los poemas más antiguos de la tradición occidental, data aproximadamente del 700 a. C. Su primera traducción al latín fue en el siglo III y la primera al inglés fue en el año 1615 por George Chapman. Cuenta con 60 traducciones sólo al inglés e innumerables a nivel mundial. Lo que hizo Wilson en 2017 fue crear una traducción que expone siglos de lecturas machistas del poema homérico cambiando la forma de conocer la obra.
Homero comienza la descripción del protagonista con una palabra: polytropos. Es el rasgo esencial que se le asigna a Odiseo, comúnmente traducida como “astuto”, “ingenioso”, o sea, palabras aceptables y dignas de nuestro héroe. Emily Wilson la tradujo como: “complicado”. El significado literalmente es “muchas vueltas”. Lo curioso de la palabra “complicado” es que los giros y vueltas tienen aspectos más oscuros. De pronto Odiseo deja de ser un héroe limpio y ahora moralmente ambiguo, manipulador, paga su regreso a Ítaca con el sufrimiento de otros. “No logró mantenerlos a salvo” traduce Wilson; “No pudo salvarlos del desastre”, dice otra traducción masculina. Es decir, mientras las versiones masculinas tienen la costumbre (no sabemos si de manera inconsciente) de librar a Odiseo de la responsabilidad, Wilson pone más énfasis en la complejidad del poema.
Cuando Odiseo regresa a su casa en Ítaca, le pide a su hijo Telémaco que ejecute a todas las mujeres de la casa que habían sido usadas por los pretendientes. Homero las llama doulai. La palabra se traduce como “esclavas”. En traducciones anteriores se les llamó: doncellas, criadas, sirvientas. Emily Wilson las llama por lo que son: esclavas. La escena así se convierte en una ejecución de mujeres sin poder, mientras que se solía entender como un castigo moral, las mujeres esclavizadas dejan de ser culpables. Y así, hay otros ejemplos donde la historia cambia por completo en la traducción de Wilson, Otra visión de Helena de Troya, de Calipso, de Penélope.
Emily Wilson traduce línea por línea, mantiene las 12 110 líneas del poema original, preservando su longitud y el ritmo. Resultado: una Odisea más clara, incómoda y honesta. Homero deja de ser un héroe y se convierte en otro tipo de hombre. Lo que hizo Wilson fue despojar a la obra del “maquillaje” que muchos traductores varones le habían impuesto. Esta traducción le llevó 6 años, y se llenó de diversas opiniones, tanto elogios como críticas.
Finalmente, La Odisea sigue siendo un poema. Y es necesario entender el trabajo del traductor. Algunos van a sacrificar la especificidad semántica por musicalidad y ritmo; no deja de ser una interpretación y una forma única de compartir lo entendido. No es posible una traducción pura, ya que contiene una lectura individual y una comprensión propia. Por ello la importancia de conocer diferentes traducciones y evaluarlas. Si realmente se quiere conocer la obra y a su escritor es imprescindible la lectura en su idioma original.
[Continuará…]




