Activistas de los derechos humanos

Activistas de los derechos humanos

Yanuaria de Alba

Las personas defensoras de derechos humanos son mujeres, hombres y organizaciones que trabajan pacíficamente para promover y proteger los derechos humanos. Destaca que suelen enfrentar violencia, criminalización, amenazas y asesinatos, debido a su labor de proteger a las minorías de los abusos de ciertos estratos.

Levantarse siempre, aunque el mundo insista en otro camino” Marcelina Bautista.

No quiero que mi lucha quede inconclusa…” Rosario Ibarra de Piedra

A esas mujeres podríamos también reconocerlas y definirlas por ser las damas de la lucha, las primeras damas de lucha, las regidoras de lucha, las diputadas de lucha, las directoras de lucha; ser las mujeres que impulsan, que guían, que combaten la segregación, que empoderan, que generan resistencia y cambios importantes.

Sea el factor que busque, se genere, pero también que en muchos casos se devuelva la dignidad arrebatada a las minorías, mucho antes que alguien lo dicte, que las normas lo especifiquen, mucho antes que se vuelva popular y tema de reflectores, logrando con esto crear cambios significativos en la convivencia y actuar de las siguientes generaciones, establecer las bases y crear las pautas para los nuevos ideales, las nuevas coexistencias, romper estándares.

Mary McLeond, una mujer afroamericana, aprendió a leer y enseñó a leer a todos a su alrededor, moldeando a la alfabetización como un acto de resistencia, fundó instituciones educativas, tomó las palabras, las ideas y la acción para combatir el racismo, la segregación y empoderar a sus iguales, enseñar y guiar para conocer su historia y reclamar su lugar.

La representación también implica liderar con visión y propósito, presionar a los tomadores de decisiones, debatir con otras personas líderes, escribir para concientizar.

Ser personas que luchan con ideas, con libro en mano y con la ilusión de apoyar a su generación para bien, empoderando a mujeres y hombres, buscando un resultado que muy probablemente se verá décadas después y que sea posible que no lo veas ni al final de tus días, como Mary McLeond no vio a la costurera, que no cedió su lugar, y sin embargo creer y ayudar para que en cambiar una mentalidad, en impulsar a una persona en dignificar espacios, se siembre la semilla que dará fruto.

Eso es lo que siempre ha sido la lucha humanitaria no exclusiva de mujeres, siempre trascendiendo a luchas raciales, a las luchas de las personas pobres, las personas excluidas, las personas analfabetas, las personas plebeyas, mientras quienes están en el poder, quienes habitan los beneficios, se resisten a perder todo aquello que les prioriza y les pone por encima de la mayoría.

La barrera de la educación siempre ha sido combatida en busca de la igualdad, logrando con esto minimizar las diferentes brechas, apoyando a niñas y niños, incluso a personas adultas, con herramientas que les permitan integrarse a una sociedad activa, a cultivarse en conocimientos que después les permitan desempeñarse desde sus elecciones en ciudadanos con visión, personas con alcances desde el desarrollo de sus habilidades y con esto crear valor a dondequiera que existan.

Es cierto que no es un método perfecto, que incluso el sistema falla al no integrar diferentes saberes y permitir coexistir a variables de personalidades. Sin embargo, existen quienes lo logran, porque desde sus propias metodologías aprendidas y vividas han logrado fortalecer sus ideales, sus espacios y con todo el esfuerzo que implica se abren paso y crean camino para diferentes formas de vivir, de sentir, de pensar.

Esto es lo que hace activa una lucha, lo que da vida a un empoderamiento y permite que, al volvernos personas tan diversas crezcamos en conocimiento, en cultura, ésa que da forma a diferentes estilos de vida todas tan importantes como las otras, todas tan reales y fuertes como quienes las habitan, las vidas, que triunfan desde sus minorías, desde sus necesidades y es así como las sociedades crean responsabilidad, crean expresiones y cultura representativas mientras avanzan hacía nuevos retos y nuevas necesidades que como esencia llevan romper techos de cristal.

Es así como las personas defensoras de los derechos humanos inician siendo señaladas, violentadas, agredidas, pero, abren puertas y sientan bases de discusión de visibilización. Se apoyan en quienes visibilizan y defienden, para dar un giro a nuestras formas de vida, creando nuevos entornos más fáciles de coexistir.  Es así como esas mentes y corazones de mujeres y hombres crean puentes donde existen muros.