Agua, política y despotismo en Santa Cecilia

Guadalajara, Jalisco.- Primero los encuestaron y después les cortaron el servicio de agua en sus domicilios.

La jornada de ayer martes para la señora María de los Ángeles, una mujer adulta mayor, comenzó con una larga fila en la Unidad Oblatos del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), la señora acudió a realizar su pago correspondiente.

La mayoría de quienes esperaban eran adultos mayores, obligados a soportar horas de pie bajo un trato poco amable, “no atienden especialmente a los mayores, y si te falta un papel, una copia, tienes que salirte y volver a hacer la fila”, relató.

El ambiente, según su testimonio, fue de despotismo y falta de empatía hacia los usuarios más vulnerables.

La necesidad de acudir a pagar surgió tras un corte de agua en su domicilio.

María de los Ángeles es vecina de la popular colonia Santa Cecilia ubicada en Guadalajara, debía un monto considerable, pero subraya que “no deberían cortar el agua, si acaso reducirla”. Tuvo que solicitar un préstamo para cubrir la deuda.

¿Coincidencia?

El corte coincidió con un hecho que inquietó a la comunidad, hace unos seis meses, dos hombres con chalecos de color guinda, como los que usan los militantes del partido de Morena habían recorrido algunas calles de la colonia, preguntaron puerta por puerta a cada familia por su afiliación o simpatía política.

“Nos preguntaron de qué partido éramos, y mi mamá les dijo que del PAN”, recordó Lulú, hija de María de los Ángeles.

Los vecinos observaron que, tras la visita, trabajadores del SIAPA cortaron el suministro a quienes respondieron su simpatía al partido político Movimiento Ciudadano.

La coincidencia levantó sospechas de represalia y de un uso político de un servicio público esencial. Aunque en algunos casos existían adeudos, la percepción fue que la acción estuvo vinculada a las respuestas dadas a los supuestos promotores.

Los presuntos encuestadores podrían ser empleados del SIAPA y no integrantes de Morena.

Lo ocurrido en Santa Cecilia refleja la intromisión política en la vida cotidiana y el maltrato institucional en la atención de servicios básicos.

El acceso al agua, derecho fundamental, se convirtió en un instrumento de presión.