Jorge Meléndez Preciado

16 de marzo de 2022.- Por un solo voto no saldrá libre, Alejandra Cuevas Morán (69 años y más de siete meses en Santa Martha Acatitla) y continuará el juicio contra Laura Morán (94 años), debido al proceso que instauró contra ellas por la muerte de Federico Gertz Manero, ¡el Fiscal General de la República!, Alejandro de los mismos apellidos.

La resolución del ministro, Alberto Pérez Dayán, planteaba claramente que era momento de poner fin a esta condena irracional, ya que no había elementos para procesarlas (a las dos mencionadas), pero algunos miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no lo consideraron así.

Ahora, habrá una nueva investigación del caso y próximamente (los tiempos de los ministros no tienen casi nunca que ver con las necesidades de los ciudadanos) habrá un nuevo documento, ya que se trata, como dijo el presidente de la institución, Arturo Zaldívar, de “ir al fondo del asunto”.

Una foto muestra la distancia que hay entre las organizaciones que supuestamente imparten justicia y los individuos: a los familiares de las dos mujeres: Alejandra y Laura, se les nota devastados luego de conocer lo que se determinó en el Supremo Tribunal, algo que también le da un golpe al gobierno federal, tan confiado en Alejandro El Pequeño (recordar a los Napoleones).

Pérez Dayán señaló que en la sentencia hubo una serie de irregularidades en el proceso y por eso el fallo en contra de las mujeres. Ello no convenció a la mayoría. Algunos incluso dicen, por eso y otras cuestiones, que tenemos una Corte timorata.

No importó, en este caso, la filtrada conversación de Gertz con su brazo derecho en la Fiscalía, Juan Ramos, donde Alejandro aseguraba que conocía la sentencia pero que contaba con el apoyo de otros ministros a su favor.

La filtración, algo ilegal pero muy común en el mundo desde hace décadas (ver la película de Francis Ford Coppola, La Conversación, 1974), mostró que el veredicto de Dayán, eso también obtenido ilegalmente por un funcionario importantísimo, debe sancionarse, por enterarse de documentos que son confidenciales.

El togado Luis González Alcántara señaló correctamente que acusar que Federico Gertz murió por el descuido de Laura Morán y Alejandra Cuevas “refuerza las conductas de género”; en el sentido que las mujeres tienen que ser quienes atiendan a los niños y ancianos (¡no que habíamos festejado el 8 de marzo con flores y abrazos!).  Por ello, pidió libertad absoluta de ambas mujeres.

Además, dar el caso a otro miembro de la Suprema retrasará la justicia pronta y expedita, que aparentemente es lo urgente en un país donde hay miles de encarcelados por ultrajes a la autoridad y la prevención del delito, figuras obsoletas que no deben aceptarse, como ya ocurrió con la desaparición de ley impuesta por Cuitláhuac García.

Gertz ganó un nuevo round en esta desigual e inequitativa pelea, ya que él litiga siendo un funcionario de altísimo nivel. Pero Alejandro tiene enfrente varios combates que lo desgastarán, no obstante, los apoyos que reciba.

Continúa el reclamo de 227 investigadores contra el plagio a la obra que hizo de Guillermo Prieto, a pesar que lo proteja Conacyt, quien le dio el nivel III de investigación (¿le pagarán una beca aparte de lo que gana en el gobierno federal?)

El caso de la Universidad de las América de Puebla está en litigio, y según el periódico El Universal, recibe varios millones de pesos al año, lo cual no está acorde con la filosofía moralizante de la 4T.

Y hace días Roberto Rock publicó (13 de marzo) que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, era investigado por Gertz debido a la mala conducción en las inundaciones en Tabasco del 2020 y por malversación de fondos en su paso como gobernador de dicho estado.

Así pues, hay varios fierros en la lumbre que seguramente quemarán a quien es casi imposible criticar en algunos medios, pero cuya fama pública no está acorde con el México de justicia que necesitamos.

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