Por: Eduardo Esquivel Torres
Viernes 12 de junio de 2026. – Una epidemia silenciosa avanza en el país. Médicos especialistas del Hospital Civil de Guadalajara (HCG) alertaron que hasta el 60% de la población mexicana podría padecer la Enfermedad Hepática Esteatósica (conocida comúnmente como hígado graso) sin manifestar ningún síntoma evidente.
Durante una conferencia de prensa en el marco del Día Mundial del Hígado Graso, los expertos advirtieron que, de mantenerse las tendencias actuales de obesidad y sedentarismo, para el año 2050 esta patología se convertirá en la causa número uno de enfermedad hepática crónica y de necesidad de trasplantes de hígado a nivel global.
El médico , José Antonio Velarde Ruiz Velasco, jefe del Servicio de Gastroenterología y Hepatología del HCG Fray Antonio Alcalde, explicó que este padecimiento está estrechamente ligado a la disfunción metabólica, la diabetes y la hipertensión.
“Es una enfermedad silenciosa”, enfatizó el especialista, detallando que antes de que el paciente desarrolle cirrosis o insuficiencia hepática, el hígado graso multiplica de forma agresiva el riesgo de sufrir infartos cardíacos o eventos cerebrovasculares.
Uno de los puntos más críticos de la sesión fue el llamado a evitar la automedicación de suplementos y remedios promovidos en plataformas digitales. Los médicos advirtieron que productos de moda en redes sociales, e incluso el consumo excesivo de té verde concentrado, son capaces de provocar inflamación hepática severa.
Respecto al uso masivo de suplementos como el magnesio, aclararon que en su mayoría responden a estrategias de mercadotecnia, ya que la dieta habitual del mexicano promedio aporta las cantidades necesarias de este mineral.
Los expertos subrayaron el peligro de combinar un metabolismo deficiente con el consumo de bebidas alcohólicas. Exceder las dos copas diarias en mujeres o las tres en hombres potencia de manera exponencial el daño al órgano. De hecho, los datos clínicos demuestran que esta combinación incrementa hasta 18 veces el riesgo de progresar hacia una enfermedad hepática avanzada.
Bajo el lema “Hábitos sólidos, hígado fuerte”, el equipo médico recordó que en sus etapas iniciales el hígado graso es una condición reversible. La solución no requiere de medicamentos costosos, sino de cambios profundos en el estilo de vida, principalmente una alimentación balanceada y actividad física regular.
Para un diagnóstico oportuno, los especialistas recomendaron a la población general —y en especial a personas con sobrepeso o diabetes— solicitar a su médico un perfil hepático (análisis de sangre) y un ultrasonido abdominal, herramientas clave para detectar el problema antes de que evolucione a fibrosis o cáncer de hígado.




