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Alfaro: La costosa estrategia de vender una imagen

Alfaro: La costosa estrategia de vender una imagen

Sin duda, Enrique Alfaro Ramírez, gobernador de Jalisco, es una de las figuras que más ha sabido utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación y la información en su rápido ascenso político. El emecista inició su carrera en 2007, siendo diputado por el Partido de la Revolución Democrática en la tristemente célebre 58 legislatura del Congreso local, pero desde que ganó la presidencia municipal en Tlajomulco de Zúñia, en 2009, inició un rápido ascenso en su popularidad. En un lapso de 13 años ya es uno de los gobernadores más conocidos a nivel nacional y con perspectiva para disputar la presidencia de la República en 2024: una carrera meteórica y envidiable para otros políticos.

El crecimiento, casi exponencial, de la figura de Alfaro, inició en su campaña política para ganar la presidencia de Tlajomulco. Su estilo directo para hablar, su capacidad como buen orador y sobre todo sus vínculos políticos con poderes fácticos fueron sus atributos personales que le permitieron ganar notoriedad, primero en la zona metropolitana de Guadalajara, posteriormente en todo el estado de Jalisco y ahora a nivel nacional.

Su ventaja competitiva más rentable fue que supo aprovechar dos fenómenos emergentes en aquellos años: el uso de las redes sociales y su acercamiento a Organismos No Gubernamentales (ONGs) de todo tipo, que eran (y siguen siendo) muy activos durante la primera década del 2000. Recordemos que veníamos de un largo período de gobiernos panistas cuyos políticos y políticas desastrosas. que generaron un cúmulo de agravios para la población jalisciense. Casi todos las organizaciones que se formaron en aquellos años tuvieron su origen en una mala política de algún gobierno panista. Alfaro supo acercarse a esos grupos e incorporar sus demandas con el fin de “ciudadanizar” su agenda política.

El conflicto con el Grupo Universidad durante el gobierno de Tlajomulco también fue aprovechado por Enrique Alfaro para catapultar su imagen pública. Con ello consolidó su narrativa de un político diferente y que no se arrodilla ante los poderosos. Esta imagen se fue construyendo con un manejo adecuado de las redes sociales a través de empresas dedicadas a éste propósito a través de redes sociales: La Covacha, Euzen e IndatCom.

Como lo muestra el trabajo de Sonia Serrano en el diario NTR Guadalajara, el primer pago a una de estas empresas, La Covacha, fue en mayo de 2011. A Indatcom en diciembre de ese mismo año. Tan sólo ese año, ambas recibieron un total de 2.2 millones de pesos. Así, Alfaro Ramírez comprobó los buenos resultados del manejo de su imagen pública a través de empresas privadas, y aunque en 2012 perdió contra el Revolucionario Institucional en su primer intento por gobernar en Jalisco, lo hizo por muy pocos puntos.

Desde entonces le quedó claro que para ganar el gobierno del estado requería dos cosas: invertir mucho más en su imagen pública y apoyarse aún más en las organizaciones civiles.

Entre 2012 y 2015, año en que ganó la presidencia municipal de Guadalajara, las tres empresas de comunicación le siguieron el paso, recibiendo 9.4 millones de pesos. Alfaro Ramírez supo aprovechar el desprestigio del PRI, coincidente con el gobierno de Peña Peña Nieto, sumido en una profunda corrupción, y entre el manejo de las redes y la incorporación de demandas ciudadanas logró el ansiado triunfo del gobierno del estado de Jalisco en 2018.

Lo anterior implicó gastar 155 millones de pesos entre 2015 y 2018. Como premio, los organismos que lo apoyaron se fueron incorporando en el marco legal de participación ciudadana.

Sin embargo, los cuantiosos recursos transferidos a empresas privadas no han mejorado la comunicación ni cerraron la brecha entre ciudadanía y gobierno. Al contrario, en las redes sociales se percibe una creciente animadversión a las decisiones que ha tomado el gobierno de Jalisco o de otros gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano. Tampoco la incorporación de mecanismos de participación ciudadana en reglamentos municipales ni en leyes estatales ha ayudado a democratizar la vida pública en Jalisco. Las decisiones más importantes que ha tomado Alfaro como gobernante las ha tomado a contrapelo de las críticas de la ciudadanía, e incluso en contra de quienes antes lo apoyaban.

Para decirlo en pocas palabras, Alfaro aprovechó las redes sociales y a las OGNs para ganar la gubernatura, después de eso, tanto el objetivo de gobernar cercano a la gente y de democratizar las decisiones de gobierno han quedado sólo en el discurso.

Como gobernador de Jalisco, Alfaro ha cometido un cúmulo de errores, y a pesar de ello su popularidad a nivel estatal y nacional se ha incrementado. Lograr esto ha significado gastar más de 316 millones de pesos desde 2011 en imagen pública, sólo en las tres empresas de comunicación.

Es claro que entre el mandatario y las empresas de comunicación se ha venido construyendo una perversa relación comercial, donde el primero paga al segundo un montón de actividades que muy bien se pueden realizar desde las áreas de comunicación de los gobiernos. En los más de 600 cheques cobrados por Indatcom, Euzen y La Covacha existen algunos pagos absurdos, como los más de 10 millones de pesos que se pagaron a ésta última por pago de honorarios entre 2017 y 2018.

Es tan estrecha la relación entre el gobierno de Alfaro y las tres empresas que muchas de las decisiones no son de gobierno. Por ejemplo las entidades favoritas del gobernador deicden qué funcionario público puede dar una entrevista a algún medio y qué mensaje dará. No se tiene evidencia de una simbiosis de estas dimensiones entre empresas privadas y gobiernos en otras partes del país.

Durante el trienio (2009-2011) de Arístóteles Sandoval en Guadalajara se transfirieron alrededor de 60 millones de pesos a empresas de comunicación y periodistas de Jalisco cada año. Alfaro, en 2015, rompió ese modelo y decidió transferir esos recursos a tres empresas privadas. Eso fue un cambio muy importante en la estrategia de comunicación, bajo el argumento de que el gobierno prefería una comunicación directa con los ciudadanos.

La evidencia reciente muestra que no se logró una mejor comunicación con la ciudadanía jalisciense, pero sí se logró encumbrar a tres empresas, que al paso de los años, con tal de no perder a su cliente, contratan a un ejército de personas que publican en redes sociales su apoyo al gobernador de Jalisco para simular que su popularidad aumenta, y de paso atacan y hacen guerra sucia en contra de opositores locales y del gobierno que encabeza el presidente López Obrador, como lo muestra el último reportaje de la periodista Sonia Serrano.

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Acerca del autor

Bernardo Jaén Jiménez

Economista, profesor e investigador del CUCEA, Universidad de Guadalajara.

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