Ausentes, Estrellas Presentes. La desaparición forzada en Colombia

Esta semana me encuentro en Bogotá, Colombia, participando en diversas actividades, especialmente en el Segundo Encuentro Regional Intersectorial sobre Acceso a la Justicia en Casos de Violencia Sexual en la Región de América Latina y el Caribe. Aprovechando mi visita, fui invitada a la exposición “Ausentes, Estrellas Presentes”, que tuvo lugar en el Planetario de Bogotá y que, lejos de ser una mera muestra, se erige como un espacio de memoria, resistencia y visibilización de la desaparición forzada en Colombia.

La metáfora de encender estrellas para representar a las personas desaparecidas —para decir que, aunque no estén visibles, sus vidas siguen presentes— es poderosa. En esta 5ª edición, más de doce organizaciones de familiares de desaparecidos participaron junto al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación y otras instituciones para construir lo que llaman “una bóveda celeste … que reúne luz, palabras, objetos y gestos como huellas tangibles de quienes aún no han regresado”. Ese gesto simbólico coloca la mirada sobre la ausencia, pero también sobre la persistencia de la presencia de las víctimas, de las memorias que dejaron y de las exigencias de verdad, justicia y reparación que continúan.

El acto no solo rinde homenaje, sino que busca reconocer a las buscadoras y buscadores —particularmente a las mujeres— que día a día resisten, se organizan y pujan por la verdad como agentes centrales de esta memoria activa. Desde una mirada feminista, esto implica valorar el trabajo cotidiano, muchas veces invisible, de las mujeres que buscan a sus hijas, hermanas o compañeras desaparecidas, y cómo esa labor se entrelaza con las comunidades, la memoria colectiva y las redes que operan al margen de la institucionalidad o frente a su insuficiencia.

La elección de Bogotá y del Planetario como espacio no es accidental: una ciudad que concentra la institucionalidad, que convoca a lo público, que abre sus cielos simbólicamente para iluminar lo que ha sido ocultado. El acto de memoria que tuve la oportunidad de presenciar fue conmovedor, ya que convierte la desaparición y el duelo en un acto público, visible y compartido. Para nosotras, esto implica pensar la memoria como esfera de lo común, como responsabilidad colectiva y feminista.

Sin duda, hay desafíos que los colectivos de familiares y madres buscadoras deben enfrentar: ¿cómo garantizar que la memoria no se quede en lo simbólico y avance hacia la reparación efectiva, hacia cambios estructurales que impidan la repetición de las desapariciones? ¿Cómo evitar que estos sean solo escenarios de exhibición y no espacios de poder compartido?

En esta presentación en el Planetario, las buscadoras dieron algunas respuestas al contar sus relatos de búsqueda y generar espacios de reflexión colectiva para transformar la ausencia en presencia política.

La exposición “Ausentes, Estrellas Presentes” no solo ilumina el dolor y la lucha de quienes buscan lo que les fue arrebatado: también nos interpela, como feministas, a asumir la memoria como tejido vivo, como espacio de encuentro y acción. Porque cada estrella que se enciende reclama no solo un nombre, sino una historia, una lucha, una transformación. Desde nuestra mirada violeta, es necesario que la luz siga encendida, que la memoria no se convierta en olvido y que la presencia de quienes faltan impulse una verdadera reparación basada en la verdad, la justicia y las garantías de no repetición.


Dra. María Guadalupe Ramos Ponce
Coordinadora Regional de CLADEM
Profesora Investigadora de la UdeG
📧 lupitaramosponce@gmail.com / mariaguadaluperamosponce@gmail.com
📱 YouTube: Dra. Lupita Ramos
🌐 www.cladem.org
X / @dralupitaramosp


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