En la V Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos, realizada en Río de Janeiro, Brasil, se presentó la ponencia “Berta Cáceres en primera persona”, a cargo de la numismática y defensora hondureña Indyra Mendoza Aguilar.
Su exposición, junto con el video presentado —donde se recoge la historia de Berta contada en primera persona—, ofreció una oportunidad extraordinaria para que el público numismático conociera a Berta, su lucha y su inclusión en el billete de 200 lempiras que pronto será dado a conocer.
La historia de los pueblos se escribe en sus luchas, en sus resistencias y también en los símbolos que se proyectan en lo cotidiano. Que Berta Cáceres, mujer indígena lenca, defensora del río Gualcarque y de los derechos de su pueblo, aparezca en el billete de 200 lempiras en Honduras es un hecho de enorme trascendencia política, numismática, histórica y cultural.
La numismática hondureña y latinoamericana gana con la inclusión de una mujer en el papel moneda; pero en este caso no se trata de cualquier mujer, sino de alguien que, con su vida y su lucha, nos enseñó a “despertar la humanidad” frente a la violencia del capitalismo, del patriarcado y del extractivismo.
Berta fue asesinada en 2016 y su crimen aún clama justicia. Mientras tanto, su rostro será impreso en millones de billetes, convirtiéndose en un recordatorio persistente de una lucha que hoy es colectiva. Su presencia en el papel moneda es un triunfo de los pueblos que no olvidan, una victoria simbólica frente al poder.
La inclusión de Berta Cáceres en el billete de 200 lempiras también tiene un profundo impacto desde la perspectiva de género. Durante siglos, los rostros impresos en billetes y monedas han sido mayoritariamente masculinos, reflejo de un relato histórico patriarcal que invisibiliza los aportes de las mujeres. Romper con esa tradición y colocar la imagen de una lideresa indígena y feminista es un acto de reivindicación que interpela a la sociedad hondureña y latinoamericana.
El reconocimiento de Berta como heroína nacional abre una grieta en el canon patriarcal de la memoria oficial. Su rostro en la moneda cotidiana expresa que las mujeres no solo son parte de la historia, sino protagonistas de transformaciones profundas, capaces de desafiar poderes económicos y políticos.
Para las niñas y jóvenes, ver a una mujer indígena en un billete es también un mensaje de empoderamiento: sí, ellas también pueden ocupar los lugares donde se escriben las memorias colectivas.
Desde los feminismos sabemos que los símbolos importan. La inclusión de Berta no sustituye la lucha por justicia, pero contribuye a democratizar la memoria, a feminizar el relato nacional y a sembrar nuevas formas de imaginar el poder, con rostro de mujer, indígena, defensora y rebelde.
Dra. María Guadalupe Ramos Ponce
Coordinadora Regional electa de CLADEM
Profesora Investigadora de la UdeG
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