Por: Eduardo Esquivel Torres
En una decisión que intenta poner freno a décadas de depredación urbana, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso del Estado aprobó la declaratoria del Bosque El Centinela y Cañadas de San Isidro como Área Natural Protegida (ANP).
Se trata de 254 hectáreas en Zapopan que, al menos en el papel, dejan de ser terreno propicio para desarrolladores y se convierten legalmente en Parque Ecológico Municipal.
El dictamen establece un esquema de protección legal diseñado para preservar los servicios ambientales que el concreto está asfixiando: la captación de agua, la regulación del clima y la supervivencia de la biodiversidad local.
Según la legisladora Yusara Canales, este decreto “ordena” el territorio con reglas de manejo claras para que el bosque no quede a merced de intereses particulares. “Si no lo protegemos hoy, mañana será demasiado tarde”, sentenció tras la votación durante la sesión.
Más allá del bosque, la Comisión también aprobó la obligatoriedad de actualizar el Atlas de Riesgos cada año. Hasta ahora, la planeación urbana en Jalisco ha operado frecuentemente con información obsoleta, ignorando las nuevas amenazas del cambio climático y el crecimiento desordenado.
Con esta reforma, los municipios ya no podrán ignorar las zonas de peligro bajo la excusa de datos desactualizados. El objetivo es claro: anticipar desastres antes de que la ciudadanía pague las consecuencias con su patrimonio o su vida.
Finalmente, se avaló una reforma a la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Esta modificación busca eliminar las lagunas legales que a menudo permiten que infractores ambientales escapen de sanciones por falta de claridad en la norma.




