Cada día una persona muere por hambre en Jalisco

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En Jalisco, el 15% de la población vive en pobreza alimentaria y más de una persona muere al día por nutrición deficiente. Mientras esto sucede, 784 mil toneladas de comida son desperdiciadas anualmente en la entidad. 

 

María Fernanda Lattuada Serment*

 

Jalisco.-“Quería matar a mi familia, llevarlos a ellos por delante, y luego yo, pa’ que no sufrieran por hambre.” Con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrada, don Miguel, un residente de Tonalá de 67 años de edad, recuerda una de las épocas más difíciles de su vida, cuando cayó en depresión por no poder adquirir el alimento suficiente para él, su esposa y sus tres hijos.

Don Miguel y su familia pertenecen al 15% de la población que carece de alimentos en Jalisco, en donde más de una persona fallece al día por una nutrición deficiente.

Según datos del Organismo Público Descentralizado Servicios de Salud Jalisco, obtenidos vía transparencia, 2 mil 777 jaliscienses perdieron la vida por falta de alimentos entre 2013 y 2018.

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Fuente:  OPD Servicios de Salud Jalisco.

“El hambre es algo crítico, los principales problemas de los que se hablan en la actualidad, inseguridad, violencia, entran por la boca, porque si no hay una buena satisfacción alimentaria, a veces la gente se mete por necesidad en conflictos para poder llevar algo a su casa, sobre todo comida”, expresa Héctor Ferreiro Díaz, director general del Banco Diocesano de Alimentos de Guadalajara.

Los ingresos promedio del hogar de don Miguel no rebasan los 3 mil pesos al mes, mientras que el costo de una canasta básica individual en México es de 3 mil pesos. “Me dan mi pensión y conforme van avanzando los días se me van acabando y pues, me endrogo, ¿qué más se le hace? Hay que comprar comida”, comenta.

Es preciso considerar los subregistros que la desnutrición, ya que el sistema de salud mexicano no contempla adecuadamente las muertes por hambre, sino que registra enfermedades, mismas que podrían haber sido causadas por la falta de alimento. Es decir, la estadística podría ser mayor.

La carencia alimentaria refiere la inseguridad alimentaria (moderada o severa) de una persona, así como la falta de acceso físico o económico a los alimentos. En Jalisco, un millón 300 mil personas padecen esta situación, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social de México (Coneval).

 

¿Cuál es el proceso de una muerte a causa de la desnutrición?

El coordinador del Observatorio del Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, Paulo Orozco, explica que la muerte por hambre es un proceso largo: una enfermedad crónica que puede durar semanas o incluso meses.

“A nivel biológico, nosotros como homo sapiens evolucionamos precisamente para situaciones de carencia. Entonces (una persona) primero debe de estar por mucho tiempo sin comer, después reduce sus reservas de grasa, y luego del músculo. Por último, por lo regular mueren de un paro cardíaco porque el corazón es un músculo y no tiene suficiente fuerza.”, explica el también académico del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Por otro lado, pese a las alarmantes cifras de inseguridad alimentaria existentes, el desperdicio de alimentos en nuestro país y en Jalisco es un problema ético y estético, considera Orozco, ya que lo que hacen ciertos supermercados es destruir la comida que está por caducar para no afectar el mercado, o para evitar que las personas la tomen del basurero en lugar de comprarla.

“Estéticamente porque estamos acostumbrados a ver los alimentos por su figura externa más que si realmente nos sirven o no. Estamos acostumbrados a que las manzanas sean estándar, de un sólo tamaño, color, forma, sin errores. Y cuando vemos algo que es diferente no lo compramos o lo tiramos”, refiere el académico.

Explica que no se trata de un problema técnico ─como algunas empresas productoras de transgénicos o de alimentos quieren hacer creer─, sino de un problema ético y social de mala distribución que se tendría que haber erradicado, ya que se produce suficiente comida para alimentar a todas las personas.

En este sentido, Jalisco es considerado “el gigante agropecuario del país”, por ser el líder en productos agrícolas, pecuarios y acuícolas como leche, huevo, arándano, frambuesa, chía, maíz forrajero, cerdo, pollo, caña de azúcar, carne de res, zarzamora y maíz de grano; según un artículo de El Economista.

El Banco de Alimentos se encarga de recuperar un promedio de 16 mil toneladas de comida al año, sin embargo, dicha cifra no representa más del 2% del total de los desperdicios. Es decir, 784 mil toneladas de comida se desperdician anualmente en Jalisco, mientras que a nivel nacional se desperdician alrededor de 56 mil toneladas de alimento por día.

En contraste, el edificio Empire State de Nueva York ─que durante muchos años fue el edificio más alto del mundo─ pesa poco más de 330 mil toneladas.

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Empire State.

“Es increíble la necesidad que existe en nuestro país, y es increíble el desperdicio que tenemos. Pero es más increíble la insensibilidad de las autoridades que no se dan cuenta, o se dan cuenta, pero piensan en ellos mismos”, opina Héctor Ferreiro.

Para Rosalba ─ama de casa de 33 años de edad en la comunidad de El Mante, Zapopan─ las personas deberían de ser más conscientes sobre el desperdicio de comida.

“En las casas ricas, si ya no van a querer la comida, yo pondría un letrero: ‘tengo un plato de frijoles para regalar’. La verdad yo si fuera pasando a tomar mi camión y viera un letrero, yo sí llego y me arrimo”, confiesa a la reportera.

Por su parte, Ignacio Román, investigador y catedrático de Economía del ITESO, sostiene que el mercado debe operar en función de las satisfacciones sociales.

“A mí no me importa que los niños de Finlandia puedan comer aguacate mexicano. A mí lo que sí me importa es que el niño que trabaja acompañando al papá en el corte del aguacate pueda tener los alimentos básicos que le permitan tener un desarrollo psicomotor normal y pueda vivir dignamente”, afirma.

 

Acceso a la alimentación ¿derecho o privilegio?

El derecho a la alimentación funge como un pilar fundamental para el derecho a la vida. No obstante, se puede decir que es el derecho humano más violado a nivel mundial, según estadísticas del Mecanismo de la Sociedad Civil para las relaciones con el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Con la reciente iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre los recortes presupuestales para organizaciones sociales, el director general del Banco Diocesano de Alimentos de Guadalajara opina que resulta paradójico y penoso que las autoridades no conozcan la realidad.

“Es un derecho constitucional la alimentación, pero el gobierno lo pierde de vista. No se dan cuenta que estas organizaciones son las que están apoyando un deber que el gobierno no ha podido cumplir y que no está cumpliendo”, afirma Héctor Ferreiro.

Cifras del propio Banco de Alimentos Alrededor revelan que alrededor de 20 mil familias son beneficiadas con la adquisición de despensas por un costo de 150 pesos, cuando su valor real es de mil 500 pesos. Además, brinda apoyo a quienes no cuentan con los recursos para pagar dicha cuota de recuperación, por medio del programa Uniendo Manos, en el cual una familia es conectada con un “padrino” y este ─con una cuota de 300 pesos al mes─ alimenta a la familia.

Don Miguel y su familia son candidatos a dicho programa luego de que se les retiró el apoyo federal del programa Prospera, destinado para el desarrollo humano de la población en pobreza y que el DIF de Guadalajara no diera respuesta alguna a su situación.

 

El ciclo de la pobreza y la desigualdad

Históricamente México es uno de los países con mayor injusticia, y la razón de la pobreza es la desigualdad, explica Ignacio Román.

En este sentido, durante las dos últimas décadas Jalisco ha presentado una tendencia: la concentración de ingresos. Por ejemplo, mientras que en el 2010 la pobreza alimentaria en Zapopan era padecida por 310 mil 172 personas, en el 2015 aumentó a 382 mil 961 personas, según datos del Coneval.

“Zapopan es un municipio que tiene un nivel de concentración de riqueza similar a Sudáfrica. Es decir, cuando se piensa en Zapopan se piensa en los edificios, corporativos, avenidas bonitas, en los antros, restaurantes y universidades. Zapopan es la parte bonita, pero también es la más pobre”, explica Román.

La desigualdad y la pobreza alimentaria están relacionadas. La pobreza alimentaria da origen al hambre y a las muertes por hambre, un ciclo forzado y motivado por la desigualdad.

Para Paulo Orozco, aunque sea sólo una persona que muera de hambre, no tendría por qué haber muerto, por ser algo prevenible. “Es un derecho y es prevenible porque hay comida para todos, sin embargo, la inequidad no permite que esto se distribuya.”

“Veamos quiénes somos, comencemos con lo básico, la canasta básica; que la gente tenga que comer, sepa proteger el medio ambiente, los niños puedan dormir, las mujeres puedan alimentarse correctamente, y todos vivir con un mínimo de dignidad. No tiene sentido hablar de economía o de desarrollo de competitividad, o de lo que sea, de un país, de un estado o de un municipio, si no se ponen en primer lugar los derechos humanos”, finaliza Ignacio Román.

 

*Estudiante del ITESO.