Caravaggio

Josefina Reyes Quintanar
Un día como hoy en el año de 1571 nació en Milán Michelangelo Merisi, quien posteriormente tomaría el nombre de un pueblo cercano a su ciudad natal como pseudónimo: Caravaggio. Famoso por su realismo intenso e inquietante en sus pinturas religiosas, esa combinación realista de la figura humana tanto en su parte física como emocional, junto con un uso dramático de la luz, le otorgaron en su oficio una influencia decisiva en la formación de la pintura Barroca, la cual se puede rastrear en obras de grandes maestros como Pedro Pablo Rubens, José de Ribera, Rembrandt y Diego Velázquez. Fue olvidado a su muerte con la evolución estilística, pero el interés por su obra resurgió en el siglo XX, considerándola como el comienzo de la pintura moderna.
Llegó a crear la técnica del tenebrismo, un uso dramático del claroscuro que daba un elemento estilístico dominante, en el cual oscurecía las sombras y transfiguraba objetos en brillantes haces de luz. Con esta técnica representaba momentos y escenas cruciales, luchas violentas, tortura y muerte.
Caravaggio era una persona conflictiva. Orgulloso y terco, siempre dispuesto a enfrascarse en una pelea o discusión. A menudo escandalizaba con sus pinturas, mayoritariamente religiosas, y era rechazado por los clientes. Un hombre insociable y hosco, se dice que dormía armado y siempre inseguro de su suerte. En 1606 se produjo el hecho más relevante de la agitada vida que llevaba, cuando en un partido de pallacorda (un deporte precursor del tenis) se encaró con un joven aristócrata.
La reyerta terminó en tragedia, al parecer no era su intención matar al oponente, pero un corte no muy preciso en la entrepierna le ocasionó la muerte. Caravaggio fue sentenciado a muerte y tuvo que huir de Roma.
En ese tiempo, las pinturas religiosas eran representadas con bellas figuras etéreas, con personajes angelicales para recrear los actos y figuras bíblicas. Pero Caravaggio mostraba un naturalismo temprano y prefería escoger para sus modelos a gente del pueblo, entre mendigos, prostitutas y gente de la más baja condición. El resultado era la cara conocida de la meretriz del pueblo sobre un lienzo representando a una virgen; el mejor ejemplo es su pintura La muerte de la Virgen, una representación super realista del cuerpo de la Virgen María con el vientre hinchado. El rumor fue que la modelo habría sido el cadáver de una prostituta encinta ahogada en el Tíber.
Fue acusado en su tiempo de vulgarizar las figuras religiosas, representándolas siempre con ordinariez y fealdad. Pero Caravaggio realmente pretendía representar las cosas como son, quitándoles todos los idealismos, tal y como son descritas en aquellas escenas de la Biblia, mostrando el lado humano de los personajes, llenos de matices, erotismo, carne y sangre. Fue uno de los artistas más importantes de la pintura occidental entre los siglos XVI y XVII, desafiando los convencionalismos de la estética renacentista y clasicista.
Un pintor italiano que entra perfectamente en la descripción de un rufián, cuya fortuna mejoró cuando conoce a su primer mecenas, el cardenal Francesco Maria del Monte. Su trabajo gustó a algunos sectores de la Iglesia y fascinó a muchos artistas, pero escandalizó también a mucha gente. Actualmente sólo se conservan unas cuantas pinturas, de las cuales menos de 80 son genuinas, pero se tiene la pista de 138 desaparecidas.
Entre las más conocidas están: La vocación de San Mateo, La crucifixión de San Pedro, La conversión de San Pablo, La muerte de la Virgen, David con la cabeza de Goliat, La decapitación de San Juan Bautista, Los jugadores de cartas y La incredulidad de Santo Tomás. Cada obra contiene una historia en particular sobre su creación y su técnica y la mayoría se encuentra en Roma, París, Malta y Estados Unidos. La relevancia de Caravaggio radica en que humanizó lo sagrado. Introdujo una narrativa en cada pintura y es a la fecha referencia obligada en composición, iluminación y realismo emocional.