Chema Martínez rechaza uso comercial de La Minerva

Viernes 30 de enero.- El regidor de Morena en el Ayuntamiento de Guadalajara, José María “Chema” Martínez, se pronunció en contra de la autorización otorgada por la mayoría de Movimiento Ciudadano para que una empresa transnacional utilice la imagen del Monumento a La Minerva con fines comerciales, sin que el municipio reciba algún beneficio económico a cambio.

Durante la sesión de Cabildo, Martínez advirtió que esta decisión sienta un precedente que abre la puerta a la mercantilización del patrimonio público, al permitir que un símbolo emblemático de la ciudad sea explotado por intereses privados sin retribución social.

“La Minerva no es una marca privada ni patrimonio del gobierno en turno. Es patrimonio cultural de Guadalajara y de todas y todos los tapatíos”, expresó el regidor morenista desde tribuna.

Chema Martínez cuestionó que la autorización se haya concedido de manera gratuita, pese a que la empresa obtendría ganancias millonarias mediante el uso de la imagen del monumento, sin que exista un retorno económico o social para la ciudad.

Asimismo, señaló un trato desigual entre grandes corporaciones y comerciantes locales, al recordar que pequeños negocios suelen ser sancionados por el uso no autorizado de símbolos de la ciudad, mientras que a una empresa transnacional se le otorgó un permiso sin costo.

“A un pequeño comerciante se le multa, pero a una transnacional se le da permiso exprés y gratuito”, reprochó.

El regidor aclaró que Morena no se opone a la promoción de Guadalajara, pero sí a que se haga sin reglas claras ni beneficios para la ciudadanía. Añadió que cualquier uso comercial del patrimonio urbano debería generar ingresos que se reinviertan en bienes y servicios públicos.

“Si alguien quiere hacer negocio con lo que es de todos, debe pagar un derecho a la ciudad y ese recurso debe regresar a la gente”, sostuvo.

Aunque la propuesta fue aprobada por mayoría de Movimiento Ciudadano, Chema Martínez dejó constancia de su voto en contra y advirtió sobre el riesgo de normalizar este tipo de decisiones.

“Hoy es La Minerva; mañana podría ser la Catedral, el Ayuntamiento o cualquier otro símbolo de la ciudad, todo con tal de hacer negocio”, concluyó.