Chopin

Josefina Reyes Quintanar
Un pianista y compositor muere en la madrugada del 17 de octubre de 1849, a la edad de 39 años; una edad muy temprana para nuestros tiempos, pero con una larga trayectoria para un músico que lleva desde los 7 años componiendo. Tuvo una carrera profesional deslumbrante, poseía una sensibilidad que le permitía componer e interpretar lleno de sentimientos, por ello le hicieron pasar a la historia como “el poeta del piano”.
Fryderyk Franciszek Chopin nació en un pueblo polaco llamado Zelazowa Wola, cerca de Varsovia el 1 de marzo de 1810. Creció dentro de un ambiente cultural gracias a sus padres, y fue su hermana Ludwika quien le enseñó a tocar el piano. Desde muy pequeño empezó a componer y a tocar frente a un público selecto, muy pronto se hizo una celebridad lo cual le permitió viajar y estudiar en el extranjero conociendo otras corrientes musicales, sobre todo de origen germano. Desde niño su salud estuvo mermada por infecciones respiratorias graves y agudas, históricamente le atribuyeron como causa de su muerte la tuberculosis, pero no se deciden sobre sus padecimientos a detalle. Lo que si es un hecho es que su estado de salud junto con su carácter melancólico influyó bastante en sus composiciones.
A los 16 años Chopin ingresó al Conservatorio Nacional de Varsovia, donde estudió teoría musical, bajo cifrado y composición con Józef Elsner, a quien dedicó su primera sonata de piano en 1828; debido a su genialidad se graduó en sólo 3 años cum laude. Para 1830 ya era muy famoso en Europa, había tocado en diversas ciudades como Viena, Praga, Dresde y Berlín, y hasta había recibido una invitación para dar un recital ante el zar Alejandro I.
Un evento histórico que marcó profundamente la tristeza en Chopin fue el Levantamiento de Noviembre, la insurrección polaca contra el Imperio ruso que comenzó el 29 de noviembre de 1830. El compositor polaco se encontraba en Viena, sus amigos lo convencieron de permanecer ahí, ya que debido a su delicado estado de salud no era posible ayudar a los revolucionarios, no le quedó más que sentir nostalgia por su país. En homenaje a sus conciudadanos compuso dos estudios: el llamado Estudio Revolucionario, Op. 10 no. 12, donde se nota la fuerza e intensidad del momento; y el conocido como Tristesse o el adiós Op. 10 no. 3, una despedida a su patria polaca.
En 1831 dejaría Viena y se instalaría en París (como muchos polacos debido a la guerra con Rusia). Se considera este periodo como los años más felices de su vida. Francia se convirtió en su segunda patria, llegando incluso a nacionalizarse y cambiar su nombre por Frédéric François. El ambiente relajado de los parisinos le favoreció a Chopin para sus creaciones musicales. Poco después de su llegada compuso otra de sus famosas piezas: el Nocturno Op. 9 no. 2. Fue ahí donde conoció a su pareja Aurore Lucile Dupin, quien se dedicaba a la literatura con el pseudónimo masculino de George Sand. Vivieron juntos en Nohant, en una finca donde Chopin encontró tranquilidad, paz espiritual y un clima benéfico para sus problemas de salud, olvidándose también de dar clases de piano para el sustento. Ello contribuyó enormemente a su dedicación a la música.
Después de 8 años de relación fue inevitable la ruptura. Lo que llevó a Chopin a trasladarse a Londres, por invitación de una escocesa rica enamorada de él, o de su música. Es la desgracia del polaco, el clima no es favorable, es necesario su regreso a dar clases para ganarse la vida y se olvida por un tiempo de sus composiciones. Por ello en 1848 regresa a Paris, gracias al apoyo de amistades. Falleció un año después, rodeado de alumnos, amigos, damas de sociedad y todo aquel que alguna vez había disfrutado en sus conciertos. Su funeral en París fue muy concurrido, ahí se interpretó la Marcha Fúnebre de la Sonata no. 2 en Si bemol menor Op. 35 de su propia composición junto con el Réquiem de Mozart, compositor que Chopin apreciaba mucho.
Este representante del romanticismo nunca gustó de los grandes auditorios, prefería los salones más íntimos para que no se perdiera el delicado estilo de sus interpretaciones, mientras Liszt gustaba de las multitudes, Chopin disfrutaba las veladas íntimas donde los suspiros acompañaban al piano. No daba a sus piezas títulos emotivos o descriptivos sino un tipo y un número directos. Y aunque hizo amistad con otros grandes compositores como Berlioz y Franz Liszt, o el pintor Eugéne Delacroix, prefería la compañía de la alta sociedad, empero nunca se sintió parte de ella, el dinero no podía devolverle la salud, ni la patria. Su prolífica creación musical se compone de dos conciertos para piano, tres sonatas, cuatro scherzos, cuatro baladas, 17 polonesas, 17 nocturnos, 25 preludios, 19 valses, 57 mazurcas y 27 estudios. Definitivamente el piano se convirtió en el instrumento favorito de los melómanos del siglo XIX, con ese romanticismo característico en el compositor, cuya música sigue siendo profundamente popular.




