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Claroscuros del botonazo

Claroscuros del botonazo

En ningún lugar del mundo existe la estrategia adecuada para enfrentar la pandemia del coronavirus. Los gobiernos de todas las naciones caminan bajo la lógica de ensayo y error. ¿Qué disposición sirvió? ¿Qué política pública no ayudó? ¿Qué estrategias mantenemos? ¿Cuáles decisiones desechamos? ¿Llamamos al toque de queda o no? ¿Agudizamos el confinamiento o lo relajamos? No hay más. ¿Será la vacuna la única opción de salvación? Al día de hoy, gobierno y sociedad, seguimos caminando a tientas. Cada nueva estrategia muestra aciertos y errores, la sociedad respeta algunos lineamientos e ignora otros más. El gobierno ofrece verdades a medias y mentiras completas. La conciencia sobre el peligro de la enfermedad sube y baja entre la comunidad. El común denominador de todo ello son los claroscuros.

Así sucedió el día de ayer luego de que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, pusiera en marcha el botón de emergencia con el que se pretende reducir los contagios de coronavirus en el estado. Las cifras no son halagüeñas: el miércoles se reportaron 915 contagios nuevos, el jueves 890, y ayer 902, lo que arroja un total de 92,695 casos acumulados desde marzo pasado. La situación obliga a rediseñar las estrategias y echarlas andar.

El primer día imperó el caos. Los comercios bajaron sus cortinas, cerraron sus puertas y dejaron de vender, pero no establecieron horarios escalonados para sus trabajadores quienes se amotinaron a las puertas de las unidades de transporte público que dejaron de prestar el servicio a las nueve de la noche. Junto a ellos, miles de personas empujaban para ingresar a los camiones y poder regresar a sus hogares.

Las escenas vistas la noche de ayer mostraban una suma que daba cero: lo ganado por el cierre de comercios, se perdía por la saturación del transporte público.

A querer o no, será el servicio de transporte público el gran embudo para que las disposiciones del botón de emergencia den buenos resultados. Entre semana, durante los siguientes catorce días, se suspenderá el servicio de transporte público a partir de las 21:00 horas y todo el fin de semana. Después de las 21:00 horas únicamente se permitirá la circulación de las unidades para bajar a los pasajeros, terminar su recorrido y arribar a sus zonas de pernocta.

Hoy sábado continúa la desinformación. Varias personas en diversas esquinas de varias avenidas esperan tomar el transporte público seguras de que pasará: “si va a pasar, solo debemos esperar”, comenta una mujer de la tercera edad. Otras más comienzan a caminar o toman un taxi para llegar a su destino: “mejor le avanzo, dicen otros”. Las menos, tuvieron suerte porque pudieron subirse al camión que se supone no debe dar el servicio.

Así los claroscuros de las disposiciones gubernamentales para superar la pandemia del coronavirus.

 

@contodoytriques

 

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Acerca del autor

Eduardo González Velázquez

Profesor de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

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