Por Raúl de la Cruz
Voy a contar algo que escuché el 10 de abril de 2009, antes de la ceremonia del pesaje en la ciudad de Tepic. Resulta que Chepo Reynoso habló con Ricardo Maldonado para pedirle que la pelea entre Canelo Álvarez y Michael Rosales se pactara en 68 kilogramos, porque “no quiero sacrificar al muchacho”. El peso oficial del welter es de 66.678 kg, es decir, Canelo no iba a dar el peso. Maldonado respondió que intentaría resolver la situación.
Para fortuna del mánager, Rosales tampoco alcanzaba el límite, así que la pelea se acordó por encima del welter. El 5 de diciembre, en la misma ciudad, ocurrió lo mismo: minutos antes del pesaje oficial, el invicto peleador no dio el peso y tuvo que regresar. El mánager sabe que, por una “estrategia” del comisionado del CMB y un error de un auxiliar de Lanardo Tyner, finalmente “pasó” la báscula.
Y no era un problema del peleador, sino de preparación. Canelo debía entender que ya había terminado la primaria boxística y que, si quería llegar a la maestría o al doctorado, necesitaba nuevos horizontes en materia de preparación y asesoría técnica. Requería renovar su staff, porque su equipo ya no podía enseñarle más. Ahí estaban los ejemplos de “Vikingo” Terrazas y Jesús Jiménez. Era necesario emular los casos de Floyd Mayweather, Shane Mosley, Manny Pacquiao e incluso Oscar de la Hoya, quienes alcanzaron la cima al sustituir a sus equipos de trabajo. Había que dejar los sentimentalismos de lado.
La responsabilidad del peso recaía en quienes lo preparaban. Álvarez necesitaba un nutriólogo del deporte, con método científico. Por fortuna, es un peleador con talento innato, tanto en lo táctico como en lo estratégico. Pocos boxeadores poseen la intuición boxística que él tiene.
Aclaro: lo anterior lo escribí hace diez años. Ahora que perdió ante Terence Crawford, los “expertos” aseguran que Canelo debe cambiar de esquina. En lo personal, creo que debería pensar en el retiro. Ya tiene suficiente dinero para mantener al menos a dos generaciones de su familia.
¿Por qué no considerar una función de despedida en beneficio de una institución de caridad, o una velada gratuita para los sectores más pobres?
Sin embargo, todavía tiene un contrato por dos peleas con el promotor árabe Turki Alalshikh, para las cuales ya trabaja su principal aliado, Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo. Es decir, le está preparando el terreno para que recupere el título de las 168 libras, ya que Crawford dejará vacante ese cinturón, según declaró a Boxing Scene.
Como Crawford no quiere enfrentar a David Benavidez, están gestionando un combate contra el campeón interino, Christian Mbilli. Se trata de un francés de 30 años con 39 peleas, 34 ganadas por nocaut y una derrota. Por supuesto, en disputa estará el título de las 168 libras.
