Guadalajara, Jalisco.- Habitantes de dos colonias del municipio de Tonalá denunciaron que el agua que llega a sus domicilios está contaminada, con un aspecto lodoso y un olor desagradable.
Las denuncias fueron acompañadas de videos en los que se observa que el líquido no es totalmente transparente, sino espeso, similar al lodo.
Nancy Sánchez Cruz, vecina de la colonia Bosques de Tonalá, describió que el agua que recibe en su hogar “parece petróleo”. Por su parte, Ruperto Paredes expresó su preocupación por los riesgos a la salud que implica consumir o utilizar agua en esas condiciones.
Ante la situación, Sánchez exhortó a los vecinos a suspender el pago del servicio al Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) hasta que se garantice el suministro de agua potable. Paredes agregó que la suciedad es tal que incluso obstruye los drenajes y acusó al organismo de no atender el problema.
Por su parte, la diputada local de Morena, Marta Arizmendi, señaló que integrantes de Movimiento Ciudadano engañaron a la población al asegurar que el agua sería potable tras aprobar un incremento del 10 por ciento en la tarifa y con el cambio de director del SIAPA.
Propuesta ante el riesgo de inundaciones
Además de la crisis hídrica en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), otro problema que preocupa ante la llegada del temporal es el de las inundaciones.
Ante ello, el senador por Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, propuso al Ayuntamiento de Guadalajara y al Gobierno de Jalisco un plan de acción de cinco puntos como medida preventiva.
La propuesta contempla un mapa público de riesgo, intervención preventiva, sistema de alerta temprana, comando interinstitucional permanente y un presupuesto acompañado de un calendario con rendición semanal de cuentas.
Hace dos semanas, tres especialistas de la Universidad de Guadalajara informaron que en la ZMG existen 600 puntos de inundación, de los cuales 200 son de alta peligrosidad.
“Es un riesgo documentado y los gobiernos de Movimiento Ciudadano tienen una responsabilidad inmediata: convertir el mapa de riesgo en operación de calle. Eso significa limpiar, señalizar, cerrar a tiempo e informar a los vecinos antes de que la lluvia convierta una avenida en una trampa”.
También exigió que el mapa de los 600 puntos de inundación deje de ser un documento y se convierta en un instrumento de prevención diaria.
