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Cuando el coronavirus llegó, la desigualdad seguía aquí

Cuando el coronavirus llegó, la desigualdad seguía aquí

¿Cómo construimos un proyecto de nación en un país tan desigual? Esta es la pregunta que debemos responder urgentemente. La construcción del país no puede sentarse en la base de la desigualdad del reparto de recursos y oportunidades, que ha generado la ofensiva concentración de casi todo lo que producimos todos en la República.  desigualdad

Estamos despertando en un México desvencijado que no es producto de lo hecho en este momento, por el contrario, es consecuencia de los modelos políticos y económicos impuestos a rajatabla desde la década de los años ochenta del siglo pasado, por quienes ahora señalan los errores del gobierno, y exigen resultados desde un Estado y administración pública que se empecinaron en empequeñecer, bajo el falso argumento de que la privatización de las funciones del Estado era la mejor estrategia para salir adelante. Este famélico Estado que nos dejaron, hoy se encuentra imposibilitado para hacer frente adecuadamente a un problema de salud como la pandemia del coronavirus.

El margen de maniobra y la capacidad de respuesta del gobierno mexicano a esta, o cualquier otra catástrofe, es casi nula. Se opta por medio tapar un hoyo, destapando muchos más. La cotidianidad nacional está prensada con alfileres. Es muy poco lo que se puede hacer porque faltan recursos y sobran apuros.

El paquete de medidas anunciadas por el presidente, Andrés Manuel López Obrador, no es que sean inadecuadas, son insuficientes, y además dejan de lado a un importante sector de la población: la clase media.

Lo anunciado para enfrentar la pandemia se centró en continuar y fortalecer con más recursos a quienes menos tienen mediante la profundización de los programas sociales, cosa que me parece excelente. Además, el gobierno se ha negado a contratar más deuda que terminaríamos pagando todos, para “rescatar” a los grandes capitales del país, esa acción también me parece correcta. Sin embargo, la llamada clase media, que al paso que vamos será “media clase”, ha quedado al garete, totalmente dejada a su suerte. Hablamos de millones de profesionistas, burócratas, comerciantes, empleados de la iniciativa privada, y los micro, pequeños y medianos empresarios. Ese enorme sector aún no recibe un apoyo más significativo para enfrentar la pandemia. Solo las Pymes generan poco más del 52% del PIB nacional y son responsables del 74% de los empleos en México.

Más allá de las voces político-partidistas-empresariales, que ya sabemos el rumbo que van a tomar, la danza de los millones anunciada el fin de semana desde Palacio Nacional, generarán consecuencias positivas antes que negativas. Para obtener los recursos necesarios y cumplir con la estrategia se usarán los fondos de Estabilización Petrolera, Gastos Catastróficos del sector salud y Estabilización de Ingresos Presupuestarios, además de los recién eliminados fideicomisos. Por otro lado, se cancelan nuevos impuestos o “gasolinazos”, se ofrecerán 35 mil millones de pesos del ISSSTE para entregar créditos personales que van de 20 mil a 56 mil pesos a 671 mil trabajadores al servicio del Estado; el Fovissste y el Infonavit, destinarán 175 mil millones de pesos para otorgar créditos de vivienda, durante el resto del año en beneficio de 442 mil 500 trabajadores. Se contratará de manera adicional a 45 mil médicos y enfermeras, así como a 31 mil militares, marinos e integrantes de la Guardia Nacional. Finalmente se anunciaron medidas adicionales de austeridad –como la reducción de salarios y eliminación de aguinaldos de funcionarios (La Jornada, 6 de abril de 2020).

Una cosa es que lo anunciado sea insuficiente, y muy otra diferente es que una parte de la sociedad se empecine en afirmar que es un error lo propuesto por el gobierno de la 4T.

La discusión sobre la viabilidad de la estrategia gubernamental para hacer frente a la pandemia, tiene de fondo la desigualdad. Mientras en México mantengamos los niveles de desigualdad que padecemos, será imposible que los proyectos de nación y los planes de ayuda emergente ante contingencias como la del coronavirus dejen conforme a todos los sectores.

Estoy cierto que de esta pandemia debemos salir conscientes de la urgente necesidad de acabar con la desigualdad en nuestro país. De lo contrario, no existirá ningún proyecto de nación que nos haga retomar el rumbo.

 

@contodoytriques

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Acerca del autor

Eduardo González Velázquez

Profesor de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

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