Demandada por la FGR -entiéndase Gertz o Godoy -para el caso es lo mismo por atender mismas consignas-, este martes debía comparecer en un juzgado en el Reclusorio Oriente de la capital, María Amparo Casar, demandada penalmente por cobrar desde hace 20 años en Pemex pensión vitalicia por viudez de su esposo que trabajó ahí hace 20 años. Al final se suspendió su presentación. El tamaño del escándalo, en caso de prisión, hubiera sido grande nacional e internacionalmente, pues la única interpretación sería:“venganza” contra la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI), por descubrir corruptelas de amigos y parientes de AMLO, cuyo fuerte, decía él, no es la venganza. ¿Sí su debilidad?



