Cultura de violencia generalizada

Yanuaria de Alba
La violencia en la colectividad social responde a condicionantes de orden histórico, social, cultural, y a procesos de apropiación, transformación y distribución de la riqueza material, así como al tipo del ejercicio del poder que puede articular ciertos procesos productivos en momentos históricos.
Es innegable que la realidad es tal como se ve, pero ¿las sociedades y ciudades antiguas no se hicieron a base de violencia? Competir por tierras, recursos naturales, incluso por personas, volvió ricos y poderosos a legionarios, a visionarios y a los arriesgados que tomaron como estandarte la libertad, la religión, la corrupción, incluso la monarquía que cuidaba y oprimía a sus conveniencias. ¿Qué nos hace diferentes a aquellos tiempos?
Desde la perspectiva femenina la guerra de las mujeres por ser visibilizadas ahora es menos violenta, mas no deja de ser agresiva, cuando nos topamos manifestaciones, levantamiento de voz y señalamientos a todo aquello que según nuestras necesidades no nos permite avanzar.
Entonces ¿Qué legitima nuestro movimiento? ¿Qué nos hace diferentes de nuestros opresores y opresoras? ¿Por qué la violencia escala a niveles tan agresivos?
Hemos quedado horros. Habiendo sido esclavos y esclavas, alcanzamos la libertad, pero, ¿a qué costo? bajo el principio de que existen violencias de distinto tipo y origen, mientras por otro lado en la actualidad el combate a la delincuencia a través del uso exclusivo de las fuerzas armadas, sólo parece estar conduciendo a una destrucción mayor de las bases económicas, sociales y culturales de las regiones.
Hemos promovido la visibilización de las víctimas, la exposición sin medida de los actores y consecuencias de ser, mas no de ser victimario; los factores estructurales como la pobreza, la exclusión, la discriminación, la desigualdad, la impunidad y falta de legalidad entre otros, aceptando la muerte y desaparición de mujeres, hasta el grado de normalizarlo y conformarse con tapar, no investigar, no dar seguimiento y minimizar las denuncias al respecto.
La mitigación y prevención de la violencia son estrategias que aportan a la estructura, el tejido y la contención social desde una cultura de buen trato, de aporte y participación cultural de la sociedad; sin embargo la violencia se sigue implantando por lo general asociada a la delincuencia organizada, teniendo efectos devastadores en las mujeres y niñas, pero también en los jóvenes y las familias, una reconfiguración cooptada, exitosa de la misma.
Combatir la delincuencia ha sido tarea de siempre. Por ejemplo, en la historia moderna de México, responder a la mujer en el tema de seguridad se ha expresado en varias secciones, trabajado desde 1979 cuando se realizó la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW). En 1995, cuando inició la “Asociación de estadísticas de género de México”; 2015, al iniciar la agenda 2030 con los “ODS”; para 2016 se lanzó el programa insignia global “Haciendo que cada mujer y niña cuenten”; para 2017 se firma el acuerdo entre INEGI y ONU Mujeres para el diseño del “Centro Global de Excelencia en Estadísticas de Género” (CEEG); 2020 fue el año de la fase de instalación y operación del CEEG. Y es así como se forma la historia del seguimiento y gestión de información y datos para observar la violencia de género.
Para muchos, una garantía de gobernabilidad es la administración del delito, así como el alza de la delincuencia se explica comúnmente por el crecimiento de la delincuencia organizada, generada normalmente por el desarrollo de mercados ilícitos. Bergman (2010) habla del deterioro de la seguridad por diversos factores siendo uno el devolver la seguridad al estado, que no estaba preparado, ni equipado y si corrompido ya que no tiene la capacidad de ejercer de manera legal y legítima la investigación y persecución de los delitos, ocasionando impunidad, rechazo y desconfianza del servicio brindado.
Es así como los esfuerzos para conocer el desarrollo de la violencia hacia la mujer van reuniendo información y justificando resolver desde la teoría, y poco desde la práctica, la manera en que el estado aporta a una vida digna y segura para todas sus ciudadanas.
Fuentes:
Violencia y cultura en México. Gerardo Covarrubias Valderrama, Coordinador. Conaculta, México, 2012.
Centro Global de Excelencia en Estadísticas de Género. INEGI. ONU Mujeres.