“Sí, la de Tapalpa fue una matanza de soldados y, sobre todo, de guardias nacionales ese día” (22 de febrero), aceptó con marcado dejo de tristeza un mando militar intermedio con quien me topé y charlé en la vía pública tapatía el viernes pasado, de visita presidencial. Expuse que, por distintas quejas de familiares de los jóvenes caídos de la GN, parecían haber ido a su destino final sin el equipo adecuado y, aparentemente, sin la debida preparación. Y como que no sabían a dónde los llevaban. Ellos, “para estar en la GN, tenían que comprar sus uniformes y se quejaban aparte de explotación de superiores que exigían dinero” -aseguraron parientes suyos tras el operativo contra de “El Mencho”-. El militar mantuvo sus cejas levantadas.




