¿Democracia en América Latina?

¿Democracia en América Latina?

Alfonszo Rubio Delgado

La democracia en América Latina no ha sido algo que haya alcanzado su madurez como institución. Mucho menos algo que haya llevado a los grupos sociales latinoamericanos a alcanzar su consolidación como países. El practicar sistemas de gobierno ideales no les ha hecho más autosuficientes que otros. Pues las condiciones existentes no son para la democracia. Pues la experiencia nos dice que, como países, aún nos encontramos muy distantes e inmaduros para ostentar esa práctica política. Lo nuestro parece ser la tiranía, el sainete político, la grupocracia, que no la aristocracia, porque dentro de los grupos que ha tocado gobernarnos existen desde los más ineptos hasta los más hábiles. El problema es que, unos y otros, utilizan el poder para lo mismo.  Corrupción, vicios y amasar grandes o pequeñas fortunas.  La simulación el engaño y el soportar a todos los actores políticos que de forma improvisada, empírica y sin pena alguna se lanzan a ejercer el poder. Todo con la idea de perpetuarse en el poder y a la postre aparecer como una suerte de Mesías de sus propios pueblos. También es importante entender que desde su liberación del imperio español y portugués los países latinoamericanos no han tenido la vocación democrática. Dictaduras, partidocracias, tiranías, farsantes políticos, falta de vocación e inmadurez de las masas para adoptar sistemas políticos serios. Vicios políticos que han hundido sus aguijones en la sociedad cuya adolescencia no termina. Individuos que diciéndose políticos y habiéndose dado cuenta de lo cómodo que resulta recibir su salario de la caja del Estado, se dedican a ocupar espacios sexenio tras sexenio. Ello con la seguridad que brinda el ser amigos del grupo dominante que se encuentra en el poder. Luego, aunque los mencionados sean unos ineptos, el ser parte del grupo que domina, le eterniza dentro de la nómina presupuestal. Dichos como “es un error vivir fuera del presupuesto” y “el que se mueve no sale en la foto”, acuñados por esos individuos, confirman lo dicho. Pero no todo en Iberoamérica es putrefacción política. Han existido intentos demasiado notables de países que han contado con individuos bien nacidos como en la democracia chilena que en su momento comienzan a rendir sus frutos. Impulsan hacia el desarrollo a sus sustentantes. Pero que a la postre son obstaculizados por intereses allende sus fronteras. Esos obstáculos son puestos por los países ricos.

Por su parte la América anglosajona con su democracia consolidada, y sus instituciones bien cuidadas, goza de una relativa solvencia moral. Esto hacia el interior de su sociedad. Los estadounidenses dentro del concierto global han dado cátedra al mundo de lo que significan instituciones bien pulidas, el respeto a sus leyes y una movilidad sana y solvente. Lo mismo su hermana nación del Canadá.

Ahora bien, se dice que la democracia es el poder en manos del pueblo. Demos=Pueblo, Cratos=Poder o bien Cracia=Gobierno. Luego, cuando un gobierno no responde a las exigencias de un pueblo, este lo quita y pone otro cuya oferta política se ajuste a las tendencias de aquel. Esto solo puede ocurrir en las sociedades maduras. Para que exista democracia deben de existir también condiciones suficientes. Por ejemplo: madurez en la sociedad, Solvencia económica y una educación extraordinaria.

La educación de una sociedad no es propiamente la que se da en el aula. Que si es importante pero que no lo es todo en educación. Para que una sociedad esté educada es importante que todos sus educadores hagan la parte que les corresponde. Para ello es importante entender que la tarea de educar no solo le corresponde a las escuelas. La educación es una de las actividades más complejas de una sociedad. Su proceso es muy delicado y una falla en este dará como resultado mentes torcidas en la sociedad. Entiéndase por mente torcida, la delincuencia, holgazanería, el complejo de inferioridad o superioridad, falta de respeto entre los individuos, atrofia muscular y mental de grandes masas debido a la pésima educación de un determinado país.  La situación cultural les impide desarrollar sus capacidades y habilidades al máximo. Propicia la dependencia y fenómenos tales como el exceso de mano de obra, falta de iniciativa privada; amortización de bienes inmuebles; encarecimiento de los bienes disponibles etc. La educación solo en parte corresponde a las escuelas o a las llamadas instituciones educativas. Aquella también la debe de impartir la sociedad el gobierno y la familia. Proceso que ya he expuesto en otra ocasión. Luego cuando el gobierno, la familia, la sociedad y la escuela hacen la parte que les corresponde en este rubro, el resultado es una sociedad sólida. Una sociedad madura y apta para la democracia. Una sociedad donde florecen la ciencia, la técnica, las artes y la filosofía. Pues esta sociedad alcanza la madurez porque ha organizado su educación y todos sus actores se han dado a la tarea de educar.

Ahora bien, queda claro que sociedades maduras como las anglosajonas (Estados Unidos y Canadá) y las inmaduras como las Latinoamericanas practican dos tipos de democracia. Una la que promueve la autosuficiencia tanto de instituciones como de individuos. Otra la de tipo mesiánico. En ella los caudillos, Mesías defensores de los pobres, Individuos paternalistas, lanzan todo tipo de engaños para alcanzar intereses mezquinos. Hacen ofertas políticas sin fundamento real. Basados en una realidad saturada de necesidades y limitantes. Mismas que ellos, los políticos saben que no podrán cumplir. Pero que utilizarán para llegar al poder y desde ahí privilegiarse y privilegiar a grupos de amigos políticos. Todos ellos, parte de una sociedad limitada. Con falta de iniciativa.  Con una idea en la mente muy arraigada: “El no servir para nada”. Pero que al posesionarse de un puesto político y por los privilegios económicos y de todo tipo que eso trae ya no quieren soltarlo. Luego, si la exigencia de actividad es mínima, serán políticos eternizados en los puestos, imposibles de sacarlos de esos lugares. Hecho que viene a empobrecer a las instituciones políticas. Los puestos políticos son ostentados no por los más capaces sino por individuos miembros de un clan político. En ocasiones podrán ser aptos en los puestos determinados pero que en la mayoría de las veces son de ineptitud destacada. Lo que viene a empobrecer las instituciones y por ende a la sociedad. Ahora bien, esos grupos están tan amalgamados que su desintegración se vuelve más difícil. Pues en esos grupos permean prácticas homosexuales como la penetración entre los varones del clan. Lo que hace que la compactación de esos grupos propicie primero la destrucción de las instituciones sociales que de los grupos en cuestión. Luego, las sociedades latinoamericanas son poco exigentes. Son muy aficionadas a no respetar sus leyes. A improvisar. A incluir en su política tendencias acríticas como la “cargada”. Consistente ésta en que una vez que las autoridades determinan la existencia de un líder, la masa social de forma acrítica se apega a él; haciéndolo posteriormente su dirigente. “El bueno” que con algunas variables es lo mismo que el anterior. Pues con “el bueno” se va la cargada. “El dedazo” que consiste en el señalamiento de un alto mando de la política por alguno de sus allegados favorito. Mismo que es el bueno y sobre el cual va la cargada. Surgiendo este problema de la falta de educación a la cual hemos aludido renglones arriba.

Encontramos pues que el común denominador de la mencionada democracia, son sistemas que más que enorgullecernos, dan vergüenza. Nuestros representantes demócratas son una serie de tipos caprichosos que no encuentran ni la menor pena en manifestar que si no es así como ellos proponen la organización social, no puede ser de otra manera. No apoyarán otra opción diferente. Siempre hablan de fraude cuando el conteo de los resultados electorales no les favorece. Al interior de sus propios partidos son iguales. Se sienten queridos y preferidos por la masa social. Esto por naturaleza. Su sistema natural de gobierno es la dictadura. Pues cuando alguna decisión de gobierno no concuerda con sus puntos de vista, utilizan su fuerza social para impedir aquello que no va de acuerdo con sus fijaciones políticas. A estos personajes no les importa la democracia. Luego, cuando son favorecidos por el voto popular sacan a relucir su verdadera vocación dictatorial. Y encuentran un caldo de cultivo ideal. Ello para implementar una serie de acciones limitativas del espíritu humano. Esos individuos como Hugo Chávez, el venezolano, López Obrador, el mexicano, que utilizó el dinero público para acallar, engañar comprar y adormecer la conciencia social. Cesar Augusto Pinochet, el chileno, son individuos maleducados, abrevaron en la fuente de la tradición.

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