Desorden, despilfarro y voracidad, signos en el Congreso de Jalisco

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Puntos y Contrapuntos

Criterios

 

El despilfarro es desmesurado, lo mismo que el desorden que se refleja en la nómina del Congreso de Jalisco, donde algunos sueldos son salvajemente desproporcionados y sin alguna lógica razonable, determinados más por los caprichos y la discrecionalidad con la que se adjudican las plazas a parientes, amigos, aliados, subordinados dúctiles o cómplices en el desenfrenado saqueo del dinero público.

En los tiempos que transcurren de la actual Legislatura 62, que estará en funciones del 2018 al 2021, tendría que hacerse realidad la muy predicada “refundación” que dice promover el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez.

Movimiento Ciudadano está obligado a promover y realizar una profunda limpia y reestructuración, con un elementalísimo estudio de tiempos y movimientos operacionales de cada empleado, para salvaguardar el uso racional, transparente y honrado del dinero que el pueblo les ha confiado a sus presuntos legisladores.

El Poder Legislativo de Jalisco tiene registrados 907 trabajadores, más 38 diputados locales, para sumar un total de 945 personas que reciben sus salarios del erario, según datos oficiales de nómina actualizados hasta el cierre de febrero del 2019, que pueden verificarse a través de internet en el apartado de transparencia de la página oficial de ese Poder en la entidad.

 

DESMESURA

En el Congreso de Jalisco laboran 220 empleados en las categorías de “Asistentes” o “Auxiliares” administrativos. Una plantilla desmesurada, a juicio de dos expertos consultados.

Un experto del sector privado con más de 30 años al frente de la administración de una empresa, consideró que esa estructura administrativa del Congreso de Jalisco podría sobradamente funcionar con el trabajo de 80 empleados.

Otro experto exservidor público, que durante décadas trabajó en instituciones de gobierno, afirmó que con un máximo de 80 empleados administrativos el Congreso de Jalisco podría funcionar muy bien. Textualmente afirmó que lo que sucede en el Poder Legislativo de Jalisco es un verdadero robo y un saqueo impúdico del dinero público.

Los desniveles, sólo en esa área, son sorprendentes: un auxiliar administrativo, como el que aparece con el código 5223, gana 38 mil 145 pesos con 52 centavos; otro, de su misma categoría, con el código de nómina 9992 tiene ingresos por 50 mil 827 pesos con 96 centavos; en tanto que un tercero, con el código 10459, sólo cobra 14 mil 413 pesos con 41 centavos.

Si tomamos como referencia al asistente administrativo que tiene el código de nómina 9146, vemos que tiene un sueldo mensual de 41 mil 412 pesos con 14 centavos; el asistente administrativo código 9770 aparece con un sueldo de 23 mil 236 pesos con 88 centavos, y hay otros con menos suerte, como el asistente administrativo código 12387, que apenas gana 12 mil 778 pesos con 8 centavos.

En el Congreso de Jalisco hay otros 134 empleados distribuidos en tres categorías que son afines: “Asesores legislativos”, “Asistentes parlamentarios” o “Asesores de diputados”.

Entre los “asesores legislativos” los sueldos van de los 35 mil 550 pesos con 43 centavos, hasta los 43 mil 85 pesos con 47 centavos.

Entre los “asesores de diputados” los sueldos oscilan entre los 27 mil 719 pesos con 83 centavos y los 38 mil 739 pesos con 49 centavos.

Mientras que entre los “asistentes parlamentarios” están algunos de los privilegiados: el trabajador que aparece con el código de nómina 12563 recibe un sueldo mensual de 69 mil 746 pesos con 76 centavos, en tanto que quien tiene el código 12765 cobra 53 mil 218 pesos con 16 centavos cada treinta días. El promedio de salario en esta categoría es de 40 mil pesos mensuales, pero algunos menos favorecidos, con pocas influencias, apenas alcanzan los 16 mil pesos mensuales.

 

EDECANES Y ÉLITE

En el Congreso de Jalisco hay 9 edecanes en nómina. Son quienes llevan y traen documentos a los legisladores, pero también les ofrecen refrescos, galletitas y alguna colación para que soporten mejor sus agobiantes jornadas de trabajo.

Los desniveles salariales también son muy marcados. La persona que tiene el código de nómina 1055 cobra al mes 31 mil 915 pesos con 79 centavos; en tanto que la trabajadora del código 9977 recibe un salario mensual de 27 mil 224 pesos; la empleada del código 10179 tiene ingresos por 30 mil 455 pesos cada treinta días, mientras que las de menor ingreso, como quien tiene el código 11826, cobra 23 mil 881 pesos mensuales.

En el Congreso de Jalisco hay también 26 “Asesores en jefe”. Uno de ellos, con el código 11549, gana 64 mil 990 pesos mensuales; otro, el del código 15886 apenas llega a los 25 mil 263 pesos, pero los restantes 24 “asesores en jefe” cobran cada uno 50 mil 527 pesos.

¿Cuáles son los sueldos de trabajadores más altos en el Congreso de Jalisco? El Secretario General gana 97 mil 14 pesos. Hay otros cinco funcionaros que ganan igual, 71 mil 700 pesos con 44 centavos: el Coordinador de Comunicación Social, el titular del Sistema de radio y televisión que está en proceso de instalarse, el coordinador de servicios generales, el titular del Centro de Investigaciones Legislativas y el Coordinador de Procesos y Asuntos legislativos.

 

CASOS ESPECIALES

Con el código 12940, aparece un puesto denominado “Encargado de Calipso”, con salario de 43 mil 723 pesos con 99 centavos. Es el Coordinador de Calipso Corporate (GRP) (Government Resource Planning), un programa que se utiliza para cubrir las necesidades de las diferentes áreas legislativas y administrativas.

Hay otros casos muy especiales en donde es evidente que se duplican tareas, sobra gente o les faltó imaginación a los diputados para nombrar algunas plazas. Por ejemplo, existe un coordinador de control de eventos que gana 41 mil 392 pesos mensuales; hay un coordinador de eventos que recibe 34 mil 534 pesos cada 30 días; aparecen también tres encargados de soporte de eventos: uno gana 25 mil 126 pesos, otro 26 mil 151 pesos y el tercero 21 mil 182 pesos. Y finalmente está el asistente de eventos especiales que recibe mensualmente 38 mil 119 pesos.

Otro ejemplo singular: el jefe de fotocopiado del Congreso de Jalisco gana 33 mil 924 pesos al mes; otro trabajador denominado fotocopiador obtiene 33 mil 359 pesos y el ayudante de fotocopiador se lleva 25 mil 314 pesos cada treinta días.

Habría que señalar que con base en un acuerdo legislativo aprobado el 15 de noviembre de 2018, cada uno de los 38 diputados de Jalisco recibe al mes 134 mil 439 pesos para contratar, discrecionalmente, hasta 5 trabajadores supernumerarios y que, en el caso de los coordinadores de fracciones parlamentarias, tienen derecho a 4 más, que se pagan de una bolsa adicional.

De acuerdo con información oficial del Congreso de Jalisco, con nómina actualizada a febrero del 2019 en su página de internet, los diputados locales tienen un sueldo de 109 mil 69 pesos mensuales.

¿Quiénes son los responsables de estos abusos y este desorden? Los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la 62 Legislatura y jefes de sus respectivas bancadas parlamentarias: el diputado de Movimiento Ciudadano Salvador Caro Cabrera; Bruno Blancas Mercado, de Morena; Mariana Fernández Ramírez, del PRI; Gerardo Quirino Velázquez Chávez del PRD; Óscar Arturo Herrera Estrada, del Partido del Trabajo y Rosa Angélica Fregoso Franco, del Partido Verde Ecologista de México.

Ellos son los que deberían poner orden y acabar con el dispendio que mucho agravia a los jaliscienses.

 

LA HISTORIA

La historia del desmesurado crecimiento del personal y la nómina del Congreso de Jalisco está documentada. Hace 47 años, el 15 de febrero de 1972, Octavio de la Vega Galindo fue invitado a trabajar en el Congreso de Jalisco por Guillermo Reyes Robles, quien era coordinador de la 46 Legislatura (en funciones del 1 de febrero de 1971 al 31 de enero de 1974).

Entrevistado por Mural en marzo del 2013, el entonces encargado del archivo del Congreso de Jalisco recordó que entre auxiliares, secretaria, oficial mayor e intendentes, había en esa institución, ubicada en 1972 en la parte alta de Palacio de Gobierno, 13 trabajadores en total, para atender a 18 diputados.

Ocho años después fue director de administración del Congreso de Jalisco Ignacio Bonilla Arroyo, en la 49 Legislatura, que estuvo en funciones desde el 1 de febrero de 1980 hasta el 31 de enero de 1983, coordinada por el priista José Luis Leal Sanabria.

Según recordó Ignacio, en el Congreso de Jalisco, ya ubicado entonces en su actual Palacio Legislativo de Hidalgo 222, inaugurado por el presidente de la República José López Portillo y Pacheco, el 5 de febrero de 1982, había alrededor de 60 empleados, para atender a 26 legisladores.

Leal Sanabria volvió a ser diputado en la 56 Legislatura (2001-2004), cuando ya el PRI era minoría en el Congreso de Jalisco. Para esas fechas calculó que habría unos 80 empleados, para atender a 40 legisladores.

Para noviembre del 2013, el Congreso de Jalisco ya tenía mil 272 empleados, para atender a 39 legisladores. El despilfarro era más que evidente y los reproches de la sociedad cada día más severos.

Para el 31 de mayo del 2014, según su sitio oficial de transparencia, en la página de Internet del Congreso de Jalisco, trabajaban en la sede del Poder Legislativo 842 empleados.

Según datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en sus censos nacionales de Poderes Legislativos Estatales 2017 y 2018, el Congreso de Jalisco tuvo en 2016 un total de 1 mil 93 empleados y en 2017 sumaba 991 trabajadores.

En el Congreso de Jalisco Movimiento Ciudadano es mayoría, con 16 legisladores; su aliado casi incondicional, el PAN, tiene 9 diputados. Otros de sus socios políticos son los dos legisladores del PRD y uno del Partido Verde, para sumar 28 de 38 votos posibles, con los que bien podrían promover y concretar una profunda reforma para racionalizar los gastos del Congreso de Jalisco que este año tendrá un presupuesto de 699 millones 900 mil pesos.

Hasta la intermitente oposición, que forman 6 diputados de Morena, tres del PRI y uno del PT, podría sumarse a una iniciativa honrada, pertinente, decente, que podría encauzar al Congreso de Jalisco por una ruta de austeridad, orden y disciplina financiera, que le permitiría dignificar en alguna medida –aunque fuera pequeña– su muy maltrecha imagen.