En tanto la presidenta exige “pruebas” a Trump contra Rubén Rocha Moya y lo protege, gana tiempo y piensa cómo negociarlo junto con otros nueve funcionarios estatales más, el gobernador no aparece. La revista Proceso reveló que estaba resguardado por militares en el mismo Palacio de Gobierno y que, posteriormente, un helicóptero lo trasladó a otro sitio aún no conocido. Mientras tanto, el Gobierno y Morena están muy nerviosos. Temen que, una vez en manos de los estadounidenses, revele el entramado que viene desde AMLO. El director de la DEA, Terry Cole, dice que actuarán contra todo narcopolítico involucrado desde años atrás.
